jueves, marzo 08, 2018

VI. La izquierda y el centro izquierda: una unidad imposible


 La izquierda llega a las elecciones más dividida que nunca.  El Polo, la Alianza Verde y los Decentes compiten por la presidencia y por llegar al Congreso. ¿Será la fragmentación un sinónimo de triunfo o de fracaso en el 2018?

Yann Basset** - Daniel López***

Dispersión

Pese a numerosos intentos por unirse, los sectores “independientes” y de izquierda se presentarán de forma dispersa en estas elecciones: tres listas para las legislativas y dos candidaturas con peso a la presidencia. En medio de la división los resultados de este ciclo electoral son inciertos.

El Polo: de la fragmentación al empobrecimiento

La reforma política de 2003 y la necesidad de hacer oposición al gobierno de Uribe propiciaron el nacimiento del Polo Democrático Alternativo (PDA), una agrupación política que reunió a partidos y personalidades con posturas sumamente diversas y que iban desde el centro hasta la izquierda más radical.
Campaña presidencial de Gustavo Petro. Foto- Facebook - Gustavo Petro
En esta época los sectores de centro e izquierda estuvieron más unidos que nunca y obtuvieron resultados electorales inigualados hasta hoy: en 2003 conquistaron la alcaldía de Bogotá con Lucho Garzón; en 2006 lograron el 22 por ciento de los votos en las presidenciales bajo el liderazgo de Carlos Gaviria; y en las legislativas de ese mismo año consiguieron 10 senadores y ocho representantes, la quinta mejor votación en Senado.
Sin embargo ese momento no fue más que un paréntesis en la historia de la izquierda colombiana, pues rápidamente volvió a fragmentarse. En 2009 Lucho Garzón se retiró del PDA debido a diferencias ideológicas con el rumbo que la colectividad estaba tomando. Simultáneamente, la polémica administración del entonces alcalde Samuel Moreno produjo una división severa dentro del partido.
En 2010, la división se cristalizó en dos bloques encabezados por los precandidatos Gustavo Petro y Carlos Gaviria. El desempeño del partido decayó en comparación con  2006: con Petro como candidato obtuvo poco menos del 10 por ciento de los votos ocupando el cuarto puesto en las presidenciales; mientras que en las legislativas logró ocho senadores y cinco representantes, la sexta mejor votación en Senado.
La fragmentación continuó y a finales de 2010 se tradujo en la salida de Petro y sus partidarios y en la posterior expulsión del Partido Comunista debido su cercanía con el movimiento Marcha Patriótica, la cual fue interpretada como doble militancia.
Como resultado, el PDA llegó debilitado a las elecciones legislativas de 2014 y obtuvo su peor resultado: cinco senadores y tres representantes, la séptima votación en Senado.
                                 
En las presidenciales Clara López logró el 15 por ciento de los votos; sin embargo, debido a la división interna posterior a las elecciones, la ex candidata se retiró del partido. Así, el Polo llega desangrado al ciclo electoral de 2018, pues cuenta únicamente con los partidarios de Jorge Enrique Robledo e Iván Cepeda.

Los verdes o la unión que hace la fuerza

La coalición de Robledo, Claudia López y Sergio Fajardo.
Foto: @Anyelik


En contraste con las pérdidas del PDA, el Partido Verde (PV) logró la adición de los seguidores de Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, quienes se vieron obligados a aliarse después de su fracaso al presentarse con listas “personales” a las legislativas de 2006.
En 2010 el PV obtuvo resultados importantes en su debut electoral: logró cinco senadores y tres representantes, además de tener a Gilma Jiménez como la segunda congresista más votada; y en las presidenciales obtuvo el 21 por ciento de los votos en la primera vuelta con Antanas Mockus como candidato, aunque su éxito se desplomó en la segunda vuelta cuando se enfrentó con Juan Manuel Santos.
En 2013 el PV recibió en su seno parte del movimiento Progresistas que acompañó a Gustavo Petro en su disidencia del Polo y al principio de su alcaldía en Bogotá.  Así se formó la Alianza Verde (AV) con líderes como Antonio Navarro, Guillermo Asprilla y Luis Carlos Avellaneda. De la misma forma se sumaron figuras como Claudia López y Camilo Romero.
Para los comicios legislativos de 2014, el partido mantuvo el mismo número de senadores que en el 2010 con un ligero aumento en su votación; así mismo consiguió aumentar a seis el número de representantes a la Cámara. Sin embargo, en las presidenciales Enrique Peñalosa obtuvo únicamente 900.000 votos, ocupando el quinto puesto entre los candidatos.

Las candidaturas de 2018: una unidad malograda

Este 2018 parecía un año prometedor para el centro-izquierda y la izquierda debido a los acercamientos entre el disminuido PDA y la AV. Tras varios meses de discusiones, se anunció la coalición entre el PDA, la AV y el movimiento Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo que generó muchas expectativas.
La gran inconformidad frente a la clase política tras del escándalo de Odebrecht favorecía a la flamante “coalición Colombia”, pues una de sus banderas principales era la lucha contra la corrupción. Sin embargo, las cosas no se desarrollaron según lo previsto:
·       La posibilidad de integrar a Humberto de la Calle y sus partidarios en la futura coalición generó opiniones divididas. Finalmente esta opción fue descartada.
·       La propuesta de presentar todas las candidaturas de la coalición  en listas únicas fue rechazada. Se decidió presentar listas separadas del PDA y la AV en el Senado y en la mayoría de departamentos, asumiendo el riesgo de dividir el voto y no pasar el umbral. 
·       La coalición casi se desintegra por una disputa que salió a la luz pública: la posibilidad de una consulta popular entre Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo, los tres precandidatos presidenciales y líderes de la coalición.  Finalmente se resolvió que Fajardo sería el candidato presidencial, pese a que la consulta habría podido impulsar la coalición en marzo, tanto para las legislativas como para las presidenciales.
·       La inesperada resurrección del petrismo, un sector de la izquierda que parecía sepultado.

La alcaldía de Gustavo Petro fue objeto de múltiples controversias, por lo que muchos de sus simpatizantes se adhirieron a la AV. Como resultado, Petro no fue un actor protagónico en las elecciones de 2014, y parecía no tener la posibilidad de serlo en 2018.
Contra todos los pronósticos, las encuestas realizadas este año señalan que su candidatura adquiere cada vez más fuerza, superando incluso la de Fajardo en las últimas semanas. Aunque se fracasó en construir una alianza con otro sector importante de la izquierda o de los independientes (fue rechazado sucesivamente por la coalición Colombia, por De La Calle, y hasta por Clara López), logró aprovechar las vacilaciones de la coalición Colombia y su selección de un candidato presidencial posicionado más a la derecha que su centro de gravedad.
Así, Petro logró posicionarse como uno de los favoritos en la carrera presidencial e impulsar la “lista decente” en las elecciones legislativas, aun cuando éstas no tenían ninguna posibilidad de alcanzar el umbral unos meses atrás.
De este modo, para las legislativas, el centro y la izquierda quedan divididos en tres:
o   La “lista decente” constituida en su totalidad por líderes sociales y figuras alejadas de la política tradicional. Será una tarea difícil que logren entrar al Congreso porque dependen de la popularidad de Petro, carecen de experiencia electoral y de organización y, como si fuera poco, tendrán que cumplir el umbral del tres por ciento que probablemente oscilará entre los 500.000 y los 550.000 votos.
o      
o   La lista del PDA que vuelve a presentar a todos sus senadores salientes. Para el Polo, el arrastre de Jorge Robledo y en menor medida, Iván Cepeda, resulta fundamental. La votación de Robledo en el 2014 fue mayor que la sumatoria de las votaciones de Cepeda, Alexander LópezAlberto Castilla y Senen Niño. Esta gran dependencia puede ser problemática para alcanzar el umbral. Reeditar el resultado de 2014, 541.000 votos al Senado, podría ser insuficiente.
o   La lista de la AV parece un poco más prometedora, a pesar de que sus tres senadores más votados no van a aspirar de nuevo. Desde la Cámara viene un relevo de representantes fuertes. La más destacada es Angélica Lozano, que pretende capturar los votos que deja Claudia López y aumentarlos fuera de Bogotá. Otro relevo importante es el representante de Cauca, Oscar Ospina. Él puede recuperar votos de Antonio Navarro en Nariño y de Jorge Ospina en Valle. Por último, los verdes también pusieron en su lista figuras de peso como Antanas Mockus e Iván Marulanda que podrían darle un impulso adicional al partido.

Los posibles escenarios

Dentro de este panorama existen dos posibles escenarios para los sectores de centro-izquierda:
1.  El escenario optimista ocurriría en la medida en que las tres listas mencionadas logren pasar simultáneamente el umbral. Cada una podría elegir alrededor de 5 senadores.  A estos se sumarían las 5 curules de las FARC las cuales, después de que los líderes más visibles tengan que abandonar el escenario para someterse a la JEP, podrían ser ocupadas por personalidades más aceptadas por la opinión pública.  
Además se sumaría el candidato presidencial derrotado en segunda vuelta (ya sea Petro o Fajardo) porque según la reforma de 2015 adquiere automáticamente una curul en el Senado. En total, tendríamos un bloque de 20 a 25 senadores de izquierda y centro-izquierda, un nivel sin precedentes y posiblemente equivalente al uribismo en el otro extremo. La polarización entre estos dos bloques podría volver a suscitar vientos de unidad en la centro-izquierda.
2.  El escenario pesimista sucedería si ni la “lista decente” ni la del PDA logran alcanzar el umbral por la división de votos que acarrea la existencia de tantas listas. En este caso se profundizarían las divisiones y los verdes posiblemente se verían empujados hacia el centro. Adicionalmente, las FARC quedarían como únicas representantes de la izquierda en el Senado, lo que sería una verdadera catástrofe histórica para este sector político.
*En alianza con Razón Pública, el Observatorio de la Representación Política de la Universidad del Rosario propone una serie de artículos sobre el estado de las fuerzas políticas en víspera de las elecciones legislativas.
** Profesor de la Universidad del Rosario, director del Observatorio de la Representación Política (ORP)
*** Investigador del ORP. http://www.procesoselectorales.org/ Twitter: @ORPoliticaUR