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Ecopetrol mediante el Icpet, amplía infraestructura científica para afianzar la transición energética

El Instituto Colombiano del Petróleo y Energías de la Transición (Icpet) puso en marcha un nuevo modelo operativo bajo el concepto de suites tecnológicas, orientado a la conservación del agua, la descarbonización y el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza, con el propósito de acelerar la transición energética y fortalecer la sostenibilidad de sus operaciones.

Estas nuevas áreas operativas, en cuya adecuación se invirtieron US$1,7 millones, están ubicadas en la ecoreserva El Chircal y se articulan con los otros 32 espacios experimentales del Icpet dedicados a diseñar, evaluar y escalar tecnologías enfocadas en la conservación del recurso hídrico, la reducción de emisiones y la implementación de modelos de economía circular.

El complejo experimental está conformado por dos grandes componentes: la Suite Agua y la Suite Ambiental. La primera integra tecnologías para el tratamiento, reúso y conservación del agua de producción, que incluye sistemas avanzados de filtración, monitoreo de calidad, potabilización y recarga gestionada de acuíferos.

La Suite Ambiental articula capacidades experimentales, analíticas y tecnológicas orientadas a la gestión integral de los fenómenos asociados a la transición energética con énfasis en la descarbonización de procesos, la calidad del aire, el suelo y el desarrollo de soluciones ambientalmente sostenibles.

Uno de los aspectos más innovadores del modelo es la articulación entre las suites, que habilitará el reúso de las aguas de producción para permitir su aprovechamiento en aplicaciones agroindustriales como el cultivo de microalgas destinadas a procesos de captura y bioconversión de CO₂, que generan biomasa y otros productos de valor agregado.

El anuncio sobre la entrada en operación de estas nuevas áreas se produjo durante la celebración del aniversario 41 del Icpet, que se consolida como uno de los principales centros de investigación aplicada de América Latina.

“El compromiso, la dedicación y el trabajo articulado de 188 funcionarios directos y de nuestro personal aliado, han sido fundamentales para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto en nuestras líneas estratégicas de negocio. Su esfuerzo impulsa el avance en innovación, tecnología y eficiencia operativa, que contribuye al fortalecimiento de la Empresa para responder a los desafíos del futuro”, destacó Juan Carlos Hurtado Parra, presidente (e) de Ecopetrol.

El Instituto tiene una extensión superior a 20 mil metros cuadrados, donde están ubicadas 34 áreas de laboratorio y 39 plantas piloto, con más de 2.600 equipos de alta tecnología. En la actualidad tiene 150 patentes vigentes en 13 países, 486 productos tecnológicos, 563 registros de derechos de autor y 19 secretos industriales.

Hoy el Icpet es el eje central del ecosistema de innovación de Ecopetrol que conecta ciencia, tecnología y conocimiento para impulsar el futuro energético de Colombia.

Mapean focos de destructiva enfermedad de los cítricos y alertan sobre nuevas zonas en riesgo

El huanglongbing es la enfermedad más devastadora
para árboles de naranja, limón o mandarina.
Foto: archivo Unimedios.
El análisis, realizado por Alejandra Castro Susa, magíster en Ciencias Agrarias de la UNAL, reconstruyó por primera vez la expansión de la enfermedad en Colombia a partir de registros oficiales recopilados entre 2016 y 2024, y propone nuevas herramientas para fortalecer la vigilancia fitosanitaria.

En Colombia la enfermedad “greening de los cítricos” es causada por la bacteria Candidatus Liberibacter asiaticus y transmitida por Diaphorina citri, un insecto que lleva el patógeno de un árbol a otro mientras se alimenta de las plantas.

Una vez dentro del árbol, la bacteria coloniza el floema (tejido que transporta los nutrientes hacia toda la planta) obstruyéndolo progresivamente como si bloquearan lentamente los canales de abastecimiento. 
Las hojas se comienzan a amarillear, los frutos se deforman y producen sabores amargos, las ramas se secan, y finalmente el árbol muere.
Uno de los mayores problemas es que los síntomas pueden tardar desde varios meses hasta más de un año en aparecer según el tipo de cítrico y las condiciones de cultivo. Durante ese tiempo las plantas infectadas actúan como reservorios de la bacteria sin que los productores lo noten, mientras el insecto se alimenta de ellas y dispersa el patógeno a los árboles sanos.

“Cuando se detectó la bacteria en Colombia hubo mucho miedo porque el insecto transmisor ya estaba presente en muchos departamentos del país”, señala la investigadora Castro.

Uno de los mayores problemas es que los síntomas pueden
tardar en  aparecer desde varios meses hasta más de un año.
Foto: Joe Raedle / Getty Images North America / AFP
Explica además que, a partir de la vigilancia oficial realizada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el insecto se reportó por primera vez en 2008 en Tolima, y la bacteria se confirmó oficialmente en La Guajira en 2016, y desde entonces el programa de vigilancia en cultivos y viveros se intensificó de manera sostenida.

“La enfermedad se puede confundir fácilmente con deficiencias nutricionales o alteraciones fisiológicas de la planta, por eso el diagnóstico debe ser muy riguroso. La dificultad para detectarla fue una de las razones por las que existía tanta preocupación en el país, especialmente después de lo ocurrido en Brasil, en donde el HLB llegó en 2004 y arrasó con millones de árboles”, señala la experta.

Su estudio, dirigido por los profesores María Fernanda Niño y Joaquín Guillermo Ramírez Gil, buscó entender por qué Colombia no ha vivido todavía una crisis de la magnitud registrada en otros países. “En Florida, en menos de 5 años ya tenían cerca del 80 % de las plantaciones afectadas”, menciona la magíster.

Un enemigo silencioso

Para responder a esa pregunta, la investigadora Castro analizó los registros oficiales de vigilancia del ICA recopilados entre 2015 y 2024, los cuales incluyen reportes de laboratorio, ubicación de plantas infectadas, presencia del insecto vector, y datos de monitoreo fitosanitario complementados con variables climáticas y ambientales.

Departamentos como La Guajira, Atlántico y Magdalena son los
más afectados por esta enfermedad de los árboles cítricos.
Foto: archivo Unimedios.
Con toda esa información, la magíster Castro aplicó dos herramientas analíticas complementarias: MaxEnt, un modelo de distribución de especies que estima las zonas del país que reúnen las condiciones climáticas y ambientales favorables para la bacteria y el insecto; y SaTScan, un programa estadístico que identifica en qué momento y lugar se encontraron casos positivos significativos, revelando patrones de expansión que la vigilancia no siempre permite detectar.

Los análisis permitieron construir por primera vez una caracterización espacial y temporal del HLB en Colombia, la cual combina la distribución observada con el riesgo potencial.

Los modelos indican que prácticamente todo el país tiene condiciones aptas para albergar al insecto vector, que según los registros oficiales actualmente ya está confirmado en 27 departamentos, y en menor medida para la bacteria que se sigue concentrando especialmente en la costa Caribe.

Según el estudio, La Guajira sigue siendo uno de los departamentos históricamente más afectados desde el primer reporte oficial, mientras que Atlántico presenta hoy una de las mayores concentraciones de casos positivos. Magdalena, Cesar, Bolívar, Sucre y Córdoba conforman además una zona de expansión en la región Caribe.

“En el Caribe, la dirección predominante de los vientos favorece el desplazamiento del insecto entre cultivos. Algo similar se ha documentado en varias regiones, en donde eventos climáticos como los huracanes han acelerado la dispersión de la enfermedad”, explica.

La investigación usó modelos especializados para mapear
y rastrear los focos de la enfermedad en el país.
Foto: Gianrigo Marletta / AFP.
Fuera de la región Caribe los patrones de dispersión son diferentes. Mientras en Norte de Santander la expansión parece estar asociada principalmente con el transporte de material vegetal infectado, en Antioquia los casos se concentran en árboles ornamentales del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, lo que evidencia que el problema trasciende los cultivos comerciales.

“Los árboles sembrados en traspatios, jardines, separadores viales o cercas vivas también pueden funcionar como reservorios de la bacteria y del insecto cuando están infectados, lo que convierte el manejo del HLB en un reto colectivo que involucra no solo a los productores, sino también a los ciudadanos y las autoridades locales”, señala la experta.

Retos importantes

Actualmente no existe una cura efectiva contra la bacteria, porque el microorganismo se aloja en el floema de las plantas y no hay tratamientos capaces de eliminarlo completamente. Por eso las estrategias se concentran en prevenir nuevas introducciones y manejar las poblaciones del insecto vector mediante insecticidas o enemigos naturales como Tamarixia radiata, una pequeña avispa parasitoide que ataca las formas juveniles del insecto vector.

Regiones como Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca
deben fortalecer la vigilancia y prevención.
Foto: archivo Unimedios.
Los resultados indican que departamentos como Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Tolima y Huila deberían fortalecer desde ahora las medidas de vigilancia y prevención. Allí el principal riesgo proviene del movimiento de material vegetal infectado entre regiones, una situación que facilitaría una expansión más rápida de la enfermedad si se llega a establecer en estas zonas productoras.

Según la investigadora, la mayor continuidad de los cultivos en estas regiones favorecería una dispersión más acelerada que la observada hasta ahora en la costa Caribe, en donde la fragmentación del paisaje ha actuado como una barrera natural.

Estos resultados le ofrecen al ICA evidencia científica e insumos técnicos concretos para priorizar geográficamente sus recursos de inspección y orientar su estrategia de vigilancia hacia un enfoque basado en riesgo, con el fin de evitar que Colombia enfrente una crisis similar a la que ya vivieron otros países productores de cítricos.

Colombia y China fortalecen cooperación universitaria para impulsar innovación agroindustrial y desarrollo rural

Representantes del Ministerio de Educación Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad Pedagógica Nacional y la South China Agricultural University durante la firma de los convenios de cooperación académica y científica.​​
Colombia y la República Popular China consolidaron una nueva alianza de cooperación académica y científica orientada a fortalecer la investigación, la innovación tecnológica y el desarrollo rural del país, mediante la firma de convenios entre la Universidad de Antioquia, la Universidad Pedagógica Nacional y la South China Agricultural University.

Los acuerdos, acompañados por el Ministerio de Educación Nacional, buscan ampliar la cooperación internacional en áreas estratégicas como seguridad alimentaria, agricultura sostenible, innovación agropecuaria, transformación digital aplicada al campo y fortalecimiento de capacidades científicas para las regiones del país.

Durante la jornada, desarrollada en Bogotá con participación de representantes diplomáticos de China, directivos universitarios y delegaciones académicas, el Gobierno nacional anunció además una inversión de un millón de dólares para la creación de un Centro de Desarrollo Tecnológico, Investigación Aplicada y Transferencia Agroindustrial que funcionará en Caucasia, Antioquia.

"Este acuerdo refleja la visión del presidente Gustavo Petro y del ministro de Educación Nacional, Daniel Rojas Medellín, de fortalecer la unidad entre los pueblos a través de la educación, la ciencia y la tecnología. La relación construida con China hoy se materializa en una alianza estratégica que permitirá ampliar la cooperación académica, la investigación y el desarrollo de capacidades para transformar los territorios", afirmó el viceministro de Educación Superior, Ricardo Moreno.

Uno de los principales componentes del acuerdo contempla la puesta en marcha de un centro especializado en investigación aplicada a la producción agropecuaria, con énfasis en cultivos de arroz, sostenibilidad agrícola y adaptación al cambio climático.

El proyecto será liderado por la Universidad de Antioquia y la universidad china, con el propósito de desarrollar soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la productividad rural, fortalecer la seguridad alimentaria y promover procesos de transferencia de conocimiento hacia las comunidades campesinas.

"Este convenio abre nuevas oportunidades para nuestros estudiantes y docentes en movilidad académica, doble titulación y acceso a becas para fortalecer sus procesos de formación e investigación en China. Es una alianza estratégica que amplía las capacidades de la educación superior y fortalece el desarrollo agropecuario y científico del país", afirmó el rector de la Universidad de Antioquia, Héctor Iván García García.

Los convenios también contemplan intercambio de estudiantes y profesores, pasantías de investigación, programas de doble titulación y cooperación en campos como biotecnología, innovación rural y tecnologías aplicadas al agro.

Por su parte, el acuerdo suscrito con la Universidad Pedagógica Nacional permitirá fortalecer proyectos académicos, científicos y culturales mediante intercambio de experiencias pedagógicas y procesos conjuntos de investigación.

"Hoy consolidamos una alianza estratégica para fortalecer la movilidad académica, la investigación conjunta y el intercambio de conocimiento, proyectando nuevos horizontes para la educación superior en un escenario global", afirmó el rector de la Universidad Pedagógica Nacional, Helberth Augusto Choachí González.

En el marco del encuentro, el Ministerio de Educación confirmó que destinará un millón de dólares para fortalecer la infraestructura y operación del nuevo centro tecnológico agroindustrial que se desarrollará en el Bajo Cauca antioqueño.

"El Gobierno nacional destinará un millón de dólares para fortalecer el Centro de Desarrollo Tecnológico y Transferencia que liderarán la Universidad Agrícola del Sur de China y la Universidad de Antioquia en el Bajo Cauca. Este será un espacio clave para impulsar investigación aplicada, innovación y soluciones orientadas al desarrollo rural y a la reforma agraria que necesita el país", señaló el viceministro Ricardo Moreno.

Frente al anuncio, el rector Héctor Iván García García destacó: "La inversión de un millón de dólares anunciada por el Ministerio de Educación Nacional representa un avance fundamental para el Bajo Cauca, porque permitirá fortalecer la infraestructura de la Hacienda La Candelaria con mejoras en agua potable, aulas y espacios académicos para programas estratégicos como Ingeniería Agropecuaria".

Los acuerdos hacen parte de la agenda de cooperación impulsada por el ministro de Educación Nacional, Daniel Rojas Medellín, durante la visita oficial realizada a China en 2025, en el marco de los encuentros bilaterales desarrollados entre ambos países para fortalecer alianzas en educación, ciencia y tecnología.

Con esta estrategia, el Gobierno nacional busca consolidar una educación superior pública conectada con los desafíos globales, fortaleciendo la investigación, la innovación y el desarrollo territorial para poner la ciencia y la tecnología al servicio de las regiones y del campo colombiano.

Colombia inaugura en Santa Marta el Centro de Investigación Oceánica Corea–AEC

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia participó en la inauguración oficial del Centro Conjunto de Investigación Oceánica (CCIO) Corea–AEC, una iniciativa de cooperación internacional que consolida al país como referente regional en diplomacia científica y protección del Mar Caribe.

El acto, realizado en Santa Marta, contó con la participación del viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir; la secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), Noemí Espinoza Madrid; el representante del Ministerio de Océanos y Pesca de la República de Corea, Dahong Mun; la viceministra de Políticas y Normalización Ambiental del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Edith Bastidas Calderón; el presidente de KIOST, Hyi Seung Lee y el director general de INVEMAR, Francisco Armando Arias Izaza, quienes destacaron la importancia de fortalecer la cooperación científica y ambiental para enfrentar los desafíos del Gran Caribe.

Durante la ceremonia, el viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, aseguró que la puesta en marcha del Centro responde a uno de los pilares de la política exterior colombiana.

“Para Colombia, el Mar Caribe es riqueza y cultura, historia y vida, identidad y futuro. Este Centro será un punto de encuentro entre el conocimiento científico y los saberes ancestrales, entre la innovación y la tradición, promoviendo la conservación de la mano de una gestión sostenible que impulse acciones basadas en evidencia y fortalezca el desarrollo de la economía azul en beneficio de nuestras poblaciones”, afirmó.

El Centro Conjunto de Investigación Oceánica Corea–AEC tendrá sede en Santa Marta, luego de que Colombia fuera seleccionada como país anfitrión tras un proceso de postulación internacional. La iniciativa representa uno de los principales logros de la diplomacia científica colombiana y busca generar soluciones conjuntas frente a problemáticas ambientales que afectan a la región.

El CCIO enfocará sus investigaciones en áreas estratégicas como la gestión integral del sargazo, la protección de arrecifes coralinos y manglares, el desarrollo de energías oceánicas renovables y la adaptación al cambio climático, promoviendo acciones basadas en evidencia científica y cooperación regional.

La inauguración del CCIO se enmarca en las prioridades impulsadas por Colombia durante su Presidencia del Consejo de Ministros de la AEC entre 2024 y 2025, período en el que el país promovió la protección de la vida, los océanos y la biodiversidad como ejes centrales de la agenda regional.

Con la apertura oficial del Centro, la República de Corea, la Asociación de Estados del Caribe y Colombia ratifican su compromiso conjunto de enfrentar los desafíos ambientales del Gran Caribe mediante el multilateralismo, la cooperación científica y la protección de los ecosistemas marinos.

Zanahorias descartadas por su forma y aspecto tienen más antioxidantes que las “normales”

Sin importar su forma o tamaño, la zanahoria tiene una
gran capacidad antioxidante.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y Tecnología de
Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
agenciadenoticias.unal.La zanahoria (Daucus carota), cuyo nombre proviene del árabe safunnārya, es un cultivo tradicional y muy apetecido en el país. Su consumo se asocia con la salud visual y el fortalecimiento del sistema inmune, y según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) en 2025 Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño concentraban hasta el 98 % de las áreas sembradas con esta hortaliza de raíz comestible.

En laboratorio, las zanahorias pasaron por
procesos de análisis de su composición
química y potencial antioxidante.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia
y Tecnología de Alimentos de la UNAL
Sede Medellín.
Con más de 200.000 toneladas en 2024, el municipio de El Santuario registra la mayor producción de zanahoria en Colombia. Por su vocación agrícola este territorio ubicado a 56 km de Medellín es conocido como la “legumbrería de Antioquia”, y de este oficio dependen cerca de 40.000 habitantes. Limita con Marinilla, municipio apodado “la Esparta colombiana” por su papel en las guerras de independencia.

Hasta allí llegó el investigador Jaison Martínez Saldarriaga, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín, con una pregunta: ¿realmente las zanahorias deformes, rajadas o manchadas dejan de ser útiles luego de la cosecha?

Del dicho al hecho…

Para responderla, realizó 40 muestreos en fincas de Marinilla y El Santuario, en donde recolectó cerca de 5 kg de zanahorias por cada tipo: comerciales (las que se venden) y no comerciales, las cuales se clasifican en cuatro grupos: fuera de tamaño estándar (menos de 10 cm o más de 25 cm), deformes, rajadas y con daño patológico superficial como manchas negras, es decir afectadas externamente por hongos o bacterias, que en el caso de la zanahoria suelen ser Alternaria dauci y Cercospora carotae.

Dentro de los grupos estudiados había zanahorias
con deformaciones marcadas y manchas.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y
Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
“Muchas de estas zanahorias no están dañadas internamente, sino que simplemente no cumplen con criterios estéticos o de uniformidad exigidos por el mercado, pero tras procesos adecuados de limpieza y cocción pueden ser aptas para el consumo humano”.

“En las plazas de mercado de estos municipios suelen venderse bultos de zanahoria con imperfecciones por tan solo 10.000 o 15.000 pesos, mientras que el bulto de las ‘normales’ pueden costar hasta 110.000 pesos, aunque ambas contienen los mismos antioxidantes y alto valor agregado”, señala el magíster, quien también colabora con Agrosavia.

Para comprobar si las zanahorias “imperfectas” eran realmente menos nutritivas, el magíster las llevó al laboratorio, y lo que hizo en esencia es algo similar a “exprimirlas” químicamente para ver qué contenían. Para ello evaluó su capacidad antioxidante, es decir qué tan bien pueden neutralizar radicales libres, que son moléculas inestables asociadas con el envejecimiento celular y con diversas enfermedades.

En Antioquia se pierde alrededor del 30 % de la
cosecha de zanahoria porque se descarta material
que no es “normal”.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y
Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
Primero las lavó, peló y trituró hasta obtener una mezcla homogénea, y luego utilizó agua y alcohol para extraer sus compuestos activos, separándolos del resto del tejido vegetal. Después filtró ese extracto y lo probó frente a radicales libres en condiciones de laboratorio.

Allí empleó ensayos que funcionan como termómetros de la capacidad antioxidante: cuanto más alto es el resultado, mayor es la capacidad de protección, y estos cambios se evidencian con alteraciones del color de las muestras, que pasan de tonos amarillos o claros a azul intenso. Además midió los fenoles totales, compuestos naturales que indican la cantidad de sustancias antioxidantes presentes en cada muestra.

Un potencial inesperado

Los resultados rompen con la intuición de los consumidores: las zanahorias descartadas —especialmente las rajadas o con manchas superficiales— no solo igualan a las comerciales, sino que además las superan en algunos casos. Algunas muestras incluso duplicaron su capacidad antioxidante en laboratorio. En otras palabras, las zanahorias menos bonitas para el consumidor pueden ser igual o más beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

En supermercados y plazas de mercado han sido determinantes
el tamaño y la forma de la zanahoria para que el consumidor
la compre. Foto: archivo Unimedios.
La explicación estaría en la respuesta de la planta al estrés, pues cuando una zanahoria crece en condiciones adversas, como cambios ambientales, deformaciones o ataques de microorganismos, activa mecanismos de defensa y produce más compuestos protectores. Esos compuestos son, precisamente, los antioxidantes.

El análisis identificó cerca de 90 compuestos en total, entre ellos flavonoides y otros metabolitos asociados con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Se destacan compuestos como el 4-metoxiflavonol y la nuciferina, asociados en la literatura científica con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas, e incluso con potencial anticancerígeno. Esto sugiere que estas zanahorias, lejos de ser un desecho, se podrían convertir en una materia prima valiosa para industrias como la alimentaria, la cosmética o la farmacéutica.

Sin embargo, hoy la mayoría termina como alimento para ganado, abono, o simplemente se pierde en el campo, lo que reduce los ingresos de los productores y se desaprovechan recursos valiosos.

Jaison Martínez Saldarriaga, magíster en Ciencia y Tecnología
de Alimentos de la UNAL Sede Medellín. Foto: Jaison Martínez,
magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL
Sede Medellín.
 “El problema no es que estas zanahorias sean de mala calidad, sino que no cumplen con una expectativa visual, pero si se aprovechan adecuadamente pueden ser una oportunidad para reducir pérdidas y generar nuevos productos con valor agregado”, concluye el magíster.

Para más información puede consultar los siguientes dos artículos científicos realizados a partir de la investigación: https://www.cell.com/heliyon/fulltext/S2405-8440(25)00202-6?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2405844025002026%3Fshowall%3Dtrue

Crean materiales únicos que duplicarían la eficiencia de los dispositivos electrónicos

Estos nuevos materiales están conformados especialmente

por tierras raras, metales de transición y oxígeno.

Foto: Facultad de Ciencias de la UNAL.

Agencia UNAL.- “Dichos compuestos fusionan propiedades que antes se consideraban incompatibles, como la capacidad de procesar y almacenar información, y duplicarían la eficiencia de los dispositivos electrónicos actuales”, afirma el profesor Jairo Roa Rojas, líder del Grupo de Física de Nuevos Materiales de la UNAL.


El núcleo de este avance revolucionario son los materiales conocidos como perovskitas complejas, que en su forma básica se componen de tres elementos esenciales: tierras raras como el europio, gadolinio y holmio; metales de transición como el hierro y el cobalto, y oxígeno. La genialidad de la investigación de los profesores Roa y David Arsenio Landinez Téllez, reside en haber modificado exitosamente esta fórmula original incorporando elementos adicionales como el titanio para crear versiones más complejas y versátiles.

Tal logro representa un hito tecnológico significativo, pues históricamente los dispositivos electrónicos han requerido módulos separados y especializados: los semiconductores para procesar información y los materiales magnéticos para almacenarla. El físico Roa ha roto este paradigma al crear 5 materiales que procesan información de manera eficiente mientras almacenan grandes volúmenes de datos.

Estos materiales, identificados por los elementos que los componen —como por ejemplo, calcio, titanio, hierro y oxígeno— son los protagonistas de esta revolución tecnológica. El profesor Roa logró combinar en un solo material dos propiedades que normalmente son como el agua y el aceite: la capacidad de semiconductores (similares al silicio de los chips computacionales) y las propiedades magnéticas (como las de los imanes en los discos duros).

¿Cómo se fabrica un material revolucionario?

En el proceso de creación de estos materiales se combinan en laboratorio técnicas físicas, fisicoquímicas y químicas. Los métodos incluyen desde el uso de hornos que generan altas temperaturas para provocar reacciones controladas, hasta técnicas que emplean solventes y aplicación de energía para hacer crecer diminutos cristales del material.

“Una de las técnicas más llamativas es la de combustión, en la cual los ingredientes se mezclan con un combustible específico, y al menos a 120 °C la mezcla arde y de las cenizas de este fuego —que parecen trozos de carbón— salen las muestras que serán la base para elaborar los nuevos dispositivos”, explica el académico.

El profesor Jairo Roa Rojas es uno de los científicos más destacados del mundo por

sus aportes en nuevos materiales.

Foto: Valeria Peña Herrán, Unimedios.

Cada material se somete a un escrutinio mediante equipos especiales como el difractómetro de rayos X, que determina la estructura y composición de los materiales y asegura que los átomos se han organizado en la estructura perfecta.

Culminado este paso, el investigador debe verificar que el comportamiento eléctrico sea el adecuado para tener la capacidad semiconductora, y mide la magnetización para asegurarse de que responde de manera óptima. Con este proceso no solo se verifica que el material existe, sino que además cumple con las dos funciones esenciales.

La espintrónica en la vida diaria

Los avances se agrupan en el marco de la espintrónica, un campo de la física que además de aprovechar la propiedad fundamental de los electrones, su carga eléctrica, también utiliza su espín, que se refiere al momento magnético cuando se puede orientar hacia arriba o hacia abajo.

Mientras la electrónica convencional se basa en el movimiento de la carga eléctrica, la espintrónica también controla el espín de los electrones, lo que abre la puerta a dispositivos más rápidos, eficientes y de menor tamaño.

El físico Roa logró combinar en un solo material dos propiedades tradicionalmente incompatibles. Foto: Facultad de Ciencias de la UNAL.

Lo primero y más destacable es que estos nuevos materiales son una evolución de la espintrónica, pues con un solo material se cumplen dos funciones elementales para la tecnología y la física: el procesamiento de información por medio de materiales semiconductores, y el almacenamiento masivo de esos datos por medio de las propiedades magnéticas.

Es así como estos nuevos hallazgos prometen un almacenamiento de información con mayor capacidad y más duradero. Su aplicación permitiría, por ejemplo, que las memorias USB y los discos duros actuales —que tienen una vida útil limitada porque los ciclos de grabación magnética se fatigan y saturan con el uso— sean más resistentes a esta fatiga, lo que se traduce en dispositivos capaces de guardar más datos y con una durabilidad prolongada.

Al combinar el procesamiento y el almacenamiento en un solo componente, la información puede fluir de manera casi instantánea, sin los cuellos de botella que supone tener que mover datos entre dos módulos o aparatos separados. Esto no solo hará que nuestros dispositivos sean increíblemente más rápidos, sino que además reducirá drásticamente el consumo de energía, y menos energía consumida significa una mayor duración de las baterías y un impacto positivo en el medioambiente al reducir la demanda eléctrica.

La espintrónica les abre la puerta a dispositivos más rápidos, eficientes y de menor tamaño.

Foto: Valeria Peña Herrán, Unimedios.

El profesor Roa explica que “la multifuncionalidad de estos materiales significa que un solo chip puede realizar el trabajo de varios componentes. Esto permitirá diseñar dispositivos más pequeños, potentes y eficientes, sin sacrificar el rendimiento. La industria de la espintrónica ya vislumbra el desarrollo de transistores de spin, que serán el núcleo de esta nueva generación tecnológica.

El carácter pionero de su trabajo con materiales de propiedades espintrónicas ha posicionado al profesor Roa entre los científicos más destacados del mundo, lo que le mereció ser reconocido en Estocolmo con el Premio a la Investigación e Innovación en Materiales Avanzados 2025, otorgado por la Asociación Internacional de Materiales Avanzados (IAAM), con sede en Suecia.

Bacteria colombiana ayudaría a las rosas a “sacarse la espinita” de hongo dañino

Ahora las rosas tienen un defensor natural que las protege de hongos que dañan sus pétalos.
Foto: Archivo Unimedios

Agencia UNAL.- El hongo gris –que aparece como una mancha que avanza rápidamente sobre los pétalos– es uno de los mayores dolores de cabeza para las fincas floricultoras. Puede afectar la planta en cualquier etapa, y si encuentra condiciones de humedad se puede activar después de permanecer latente, lo que hace que su control sea especialmente difícil.

Ante este panorama, la investigadora Laura Marcela Boyacá Olaya, magíster en Microbiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), decidió probar una alternativa biológica: una bacteria con potencial para frenar este patógeno según estudios previos del Grupo de Microbiología Agrícola del Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN).

Para ello retomó 4 cepas candidatas evaluadas en un proyecto anterior y las comparó nuevamente para escoger la más efectiva. La ganadora: Bacillus velezensis, es una bacteria que mostró buena capacidad de sobrevivir, crecer con estabilidad y detener el avance del hongo tanto en laboratorio como en pétalos de rosa reales.

El mercado de las rosas colombianas es muy apetecido en otros
países en ocasiones especiales como San Valentín.
Foto: Archivo Unimedios
Para comprobar su desempeño, primero la enfrentó directamente al hongo en placas de laboratorio. Luego, para acercarse a una situación más realista, aplicó la bacteria sobre pétalos de rosa sin fungicidas –de una empresa floricultora en Chía– y los expuso al patógeno. Los pétalos tratados se infectaron menos, lo que confirmó que esta bacteria es una aliada funcional y no solo una posibilidad teórica.

“Buscábamos la que mostrara la menor tasa de infección, y esta fue la que mejor respondió”, explica la investigadora.

Un mundo micro para una solución macro

Después de confirmar el potencial de la bacteria, el siguiente reto de la investigadora fue saber si esta se podía producir en grandes cantidades sin que el proceso se volviera inviable para una empresa. Para ello probó 3 formas de “alimentarla” y eligió la que permitía un crecimiento más fuerte y un mejor efecto contra el hongo. Luego estudió 4 factores cruciales –como los nutrientes y ciertas condiciones de cultivo– para encontrar la combinación que permitiera obtener más bacterias sin que perdieran su capacidad protectora.

Los pétalos de las rosas se ven afectados por la enfermedad
y terminan marchitándose.

Foto: Archivo Unimedios
Las dietas fueron: un medio de cultivo rico en nutrientes y muy usado para que las bacterias crezcan rápido; otro empleado ampliamente en microbiología agrícola por su equilibrio entre nutrientes y estabilidad; y un medio más simple y económico con componentes mínimos. Mientras los primeros dos son “menús” completos que favorecen un crecimiento abundante, el último es más básico y está pensado para reducir costos. Al evaluarlos, la magíster escogió el que le permitió a la bacteria crecer con mayor estabilidad y mantener su capacidad de frenar al hongo sin encarecer el proceso.

Con las condiciones adecuadas, es decir el medio de cultivo rico en nutrientes, la bacteria alcanzó recuentos muy altos a las 120 horas: más de 300.000 millones de células y cerca de 10.000 millones de esporas por cada mililitro de cultivo, eso sin perder su capacidad de reducir más del 50 % del daño causado por el hongo.

El experimento se realizó en pequeñas placas de laboratorio
para ver cómo interactuaba la bacteria con el hongo.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios

El estudio también mostró que la bacteria puede crecer bien aunque se usen menos cantidades de los ingredientes que normalmente se necesitan para alimentarla, lo que bajaría los costos de producción. Además, la parte activa, es decir el líquido donde están las sustancias que frenan al hongo (surfactina, iturina y fengicina), funcionó incluso mejor cuando se diluyó en agua, señal de que un futuro producto rendiría más y resultaría más económico para los floricultores.

Si esta alternativa se implementara el sector tendría varios beneficios, entre ellos reducir el uso de fungicidas sintéticos, lo que disminuiría la resistencia del hongo y los costos de producción. Y aunque el estudio no evaluó si la bacteria tiene efectos sobre el crecimiento de la planta, sí se sabe que en otros cultivos especies similares han mostrado beneficios adicionales.

El uso excesivo de fungicidas termina afectando tanto a las rosas como a quienes las cultivan. En las plantas puede quemar hojas y tejidos, alterar la vida del suelo al eliminar microorganismos útiles y volver más resistentes a los hongos que se quieren controlar. Para los trabajadores, la exposición repetida –por contacto, inhalación o incluso ingestión accidental– puede causar irritaciones, problemas respiratorios y efectos tóxicos con el tiempo. Por eso reducir la dependencia de estos productos se ha vuelto una necesidad urgente en la floricultura.

Este desarrollo ayudaría a que los floricultores usen menos
fungicidas en sus cultivos.
Foto: Archivo Unimedios
La investigadora es clara en señalar que el producto aún no está finalizado. Faltan pruebas en campo con más flores, estudios de estabilidad, validación en diferentes variedades y evaluación sobre cuánto dura su efecto una vez formulado. Sin embargo el camino está bien trazado, pues demostró que la bacteria controla el hongo, se puede producir en grandes cantidades y tiene características que facilitarían un proceso de fabricación sostenible.

El trabajo fue dirigido por los profesores Daniel Vélez y Luis Miguel Serrano, ambos de la UNAL.

Con 56.215 toneladas en 2023, Colombia ocupó el segundo lugar como mayor exportador mundial de flores y el cuarto de rosas de corte. Por eso contar con una solución natural, económica y eficaz marcaría una diferencia importante en la floricultura del país. Este hallazgo no solo apunta a un cultivo más sano, sino también a un sector más competitivo y sostenible.

Mayor control y sanciones a operadores de comunicaciones y postales

​El programa de autocomposición les permite a las empresas ​gestionar directamente las quejas de los usuarios antes de que la SIC intervenga.

SIC ha impuesto multas por $104 mil millones a operadores de comunicaciones y postales, 36% más que en cuatrienio pasado
Las 10 empresas más sanciona​das

Según la SIC, las empresas más sancionadas en materia de comunicaciones y servicios postales son:

1- UNE EPM Telecomunicaciones S.A. (Tigo Hogar)

2- Comunicación Celular S.A. (Claro)

3- Colombia Telecomunicaciones S.A. E.S.P. BIC (Movistar)

4- Partners Telecom Colombia S.A.S. en reorganización (Wom)

5- DirecTV Colombia Ltda.

6-Servientrega S.A.

7- Empresas Municipales de Cali E.I.C.E. E.S.P.

8- Inter Rapidísimo S.A.

9- Colombia Móvil S.A. E.S.P. (Tigo)

10- Legon Telecomunicaciones S.A.S.


Según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), estas medidas reafirman que la protección de los derechos del consumidor es un pilar de la política pública del Gobierno nacional.

La SIC hasta ahora ha impuesto sanciones por $104.570 millones a operadores de servicios de comunicaciones y postales, esto es 36% más que las impuestas en el cuatrienio anterior, que sumaron $80.073 millones.

Desde agosto de 2022 se han impuesto en promedio 99 sanciones anuales y se han desarrollado 85 jornadas de sensibilización, que han permitido a los colombianos conocer y ejercer mejor sus derechos en materia de comunicaciones.

Mientras la SIC recibió 99.220 quejas entre el 8 de agosto de 2018 y el 7 de agosto de 2022, en el periodo del 8 de agosto de 2022 al 25 de septiembre de 2025 recibió 128.321 quejas.

De acuerdo con el organismo de vigilancia y control comercial e industrial, las sanciones obedecen a conductas como indebidos, información y publicidad engañosa, obstáculos a la portabilidad numérica, cláusulas de permanencia injustificadas, facturación irregular y deficiencias en la calidad y continuidad del servicio.

Acompañamiento a las empresas

De otro lado, la SIC informó que en lo corrido de 2025 el 87,9% de los casos denunciados por los usuarios se resolvió de manera favorable por los operadores en el marco del programa de autocomposición, a través del cual el organismo de control comercial busca ofrecer a los usuarios una solución favorable, pronta y efectiva a sus peticiones, contando con el compromiso de los operadores inscritos.

Igualmente, la entidad destacó que durante la actual administración se ha incrementado el número de quejas enviadas a autocomposición, para que sean las propias empresas quienes las gestionen antes de que la SIC entre a estudiar de fondo.

En 2025 la SIC ha realizado 12 visitas a operadores de servicios comunitarios para brindarles acompañamiento y capacitación, de cara al régimen de protección de usuarios de servicios de comunicaciones.

Microbios del suelo, aliados para que la agricultura resista el cambio climático

Participantes del curso internacional “Potencial biotecnológico del microbioma
en la agricultura: hacia el diseño y la implementación de comunidades
sintéticas para mitigar efectos del cambio climático en cultivos realizan prácticas
agenciadenoticias.unal.- Bajo la tierra existe una comunidad invisible que trabaja en silencio: millones de microorganismos se agrupan en el microbioma del suelo y cumplen funciones vitales; por ejemplo, ayudan a las plantas a absorber mejor los nutrientes, estimulan su crecimiento y activan sus defensas naturales frente a plagas o variaciones extremas del clima.

La profesora Paula Alejandra Díaz Tatis, del Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “este conjunto de organismos actúa como un ‘sistema inmunológico extendido’ de los cultivos, capaz de darles más resiliencia frente a las condiciones cambiantes”.

En América Latina el cambio climático ya está modificando los escenarios agrícolas: campesinos que antes cultivaban en zonas estables deben trasladarse a suelos nuevos, en donde los cultivos se enfrentan a agentes dañinos desconocidos. Aumentan las plagas, aparecen variantes de microorganismos que afectan a las plantas y se intensifican fenómenos como el estrés hídrico –es decir la falta de agua suficiente para que las plantas mantengan sus funciones vitales–, el cual se produce por sequías más prolongadas, lluvias irregulares o suelos con baja capacidad de retener humedad, lo que debilita los cultivos y los hace más vulnerables a enfermedades. A esto se suma el calor extremo, que agrava las pérdidas y acelera la presión sobre los sistemas agrícolas.

La profesora Paula Alejandra Díaz Tatis, del Instituto de Biotecnología de
la UNAL, coordinó el curso internacional sobre microbioma del suelo.
Foto: Paula Díaz, profesora del IBUN.
“Estas condiciones obligan a buscar nuevas estrategias, y una de las más prometedoras es justamente el aprovechamiento del microbioma”, explica la investigadora Díaz.

Con ese propósito se desarrolló en la Hemeroteca Nacional el curso internacional “Potencial biotecnológico del microbioma en la agricultura: hacia el diseño y la implementación de comunidades sintéticas para mitigar efectos del cambio climático en cultivos”, organizado por el IBUN con el apoyo del Centro Latinoamericano de Biotecnología (CABBIO) de Argentina.

Un laboratorio vivo para entender los secretos del suelo

Participantes del curso internacional sobre microbioma del suelo
en la Hemeroteca Nacional, organizado por el IBUN.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
En el estudio participaron 16 estudiantes e investigadores provenientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú y Colombia, quienes durante 80 horas combinaron teoría y práctica en un espacio interdisciplinar de formación científica y cooperación regional.

En las prácticas, los participantes extrajeron ADN de la rizósfera del arroz —la zona del suelo en contacto directo con las raíces— y construyeron librerías metagenómicas, es decir colecciones de fragmentos de material genético que permiten secuenciar y explorar la diversidad genética de todos los microorganismos presentes sin necesidad de aislarlos uno por uno.

Con el apoyo de análisis de bioinformática, herramientas computacionales que procesan grandes volúmenes de datos, fue posible identificar qué microbios habitan en el suelo y cómo interactúan.

La profesora Díaz explica que “este enfoque abre una ventana al mundo microbiano que los métodos tradicionales de cultivo ya no permiten, pues muchos de estos organismos no pueden crecer en condiciones de laboratorio”.

Estudiantes e investigadores de seis países participaron en el curso
internacional sobre microbioma del suelo, realizado en la UNAL.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
El curso también profundizó en el diseño de consorcios microbianos, que busca combinar microorganismos esenciales en comunidades sintéticas capaces de transferirles a los cultivos rasgos como resistencia a la sequía, tolerancia a altas temperaturas o mecanismos de biocontrol, es decir, estrategias biológicas para contener o suprimir enfermedades en las plantas sin necesidad de recurrir a pesticidas químicos.

Los estudiantes conocieron además el potencial de los biofertilizantes y bioestimulantes microbianos, preparados que, más allá de nutrir el suelo, establecen un “diálogo molecular” con las raíces: las plantas liberan compuestos que atraen a los microbios, y estos a su vez producen moléculas que activan defensas naturales y reducen los efectos del calor o la falta de agua.

Uno de los temas más novedosos fue la edición genética de bioinoculantes bacterianos con la técnica CRISPR-Cas, que permite mejorar la eficiencia de estos microorganismos y dotarlos de funciones específicas. Argentina ha marcado la pauta en este campo con investigaciones pioneras que muestran cómo bacterias editadas pueden proteger cultivos frente a condiciones adversas y reducir el uso de agroquímicos.

Durante el curso los participantes realizaron prácticas de laboratorio
para evaluar la interacción entre plantas y microorganismos.
Foto: Paula Díaz, profesora del IBUN.
La investigadora Díaz resaltó que este tipo de iniciativas fortalecen el trabajo que el IBUN viene desarrollando en microbiología agrícola y bioprospección. Allí, grupos de investigación liderados por expertos como Nubia Moreno y Daniel Uribe han trabajado durante años en el uso de insumos microbianos y en la exploración del microbioma como herramienta biotecnológica para una agricultura sostenible en el país.

La profesora concluyó que formar expertos en estas temáticas es fundamental para la región, ya que América Latina necesita comunidades científicas capaces de diseñar soluciones propias frente a los retos agrícolas que impone el cambio climático, para no depender de insumos externos.

Alianza internacional para fortalecer 100 emprendimientos tecnológicos: MinComercio

Foto: Ministerio de Comercio Industria y Turismo.-  ​La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, durante la firma de un memorando de entendimiento con representantes de la agencia coreana Kosme y del Centro de Comercio Internacional (ITC).

El ministerio de Comercio, Industria y Turismo e iNNpulsa Colombia oficializaron la alianza con la Agencia Coreana de Pymes y Startups (Kosme) y el Centro de Comercio Internacional (ITC) para poner en marcha el pilar del programa Youth Startup Academy (YSA), que busca fortalecer 100 emprendimientos de base tecnológica y con alto potencial de crecimiento, con una inversión que supera el millón de dólares.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales, y el gerente de iNNpulsa Colombia, Héctor Julio Fuentes, recibieron a una delegación internacional compuesta por seis altos funcionarios de ambas entidades, entre quienes se destacan el vicepresidente de Kosme, Jang Hyuk Park, y Leonardo Lebra Aizpurúa, oficial senior de desarrollo de negocios del ITC.
“Agradecemos al Gobierno de Corea por la confianza, la amistad y las relaciones de cooperación que se han establecido en los últimos años con proyectos estratégicos para el país. Hoy reafirmamos esta alianza bilateral en materia de emprendimiento, innovación y desarrollo empresarial, que nos permitirá crear oportunidades para el intercambio de conocimiento, buenas prácticas y acceso a mercados”, dijo la ministra Morales.
“Esta es una muestra más del compromiso de nuestro sector con la política del Gobierno del Cambio, que promueve el emprendimiento y la innovación como un activo para el desarrollo económico de nuestras regiones”, agregó.

Con esta alianza el programa Youth Startup Academy (YSA) -que ha alcanzado resultados exitosos en Corea- viene desarrollando de la mano de iNNpulsa Colombia la puesta en marcha de uno de los pilares de su metodología: brindar apoyo personalizado y especializado a emprendimientos basados en tecnologías con alto potencial de crecimiento, innovación y expansión internacional.

El programa busca identificar y acompañar emprendimientos en etapa de incubación, para prestarles servicios integrales que aceleren su crecimiento, con el objetivo final de mejorar la efectividad y sostenibilidad de estas startups en Colombia.

Se estima que el programa entre en funcionamiento en los próximos meses, cumpliendo otro de los compromisos del Gobierno del presidente Petro de fortalecer el ecosistema nacional de innovación y emprendimiento, incluyendo entidades gubernamentales, incubadoras y aceleradoras, fondos de capital, mipymes y unidades económicas de la economía popular, entre otras.

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