La Defensoría del Pueblo realizó un recorrido fluvial por el río Amazonas, en jurisdicción de Leticia, para verificar las condiciones actuales de sus niveles y conocer directamente las percepciones y afectaciones manifestadas por las comunidades frente a las variaciones del caudal.
Durante la jornada, la entidad tomó como punto de referencia la comunidad de Macedonia, habitada principalmente por integrantes de los Pueblos Tikuna y Cocama. Allí identificó dificultades relacionadas con la movilidad fluvial, el acceso a la educación y el abastecimiento de agua durante los periodos de sequía.
La comunidad de Macedonia cuenta con más de 1.200 habitantes y aproximadamente 170 familias. Para sus habitantes, el río Amazonas no solo es la principal vía de comunicación y transporte, sino un elemento fundamental para la vida comunitaria, la alimentación, las actividades económicas y culturales y el desarrollo de prácticas tradicionales.
Uno de los principales asuntos observados está relacionado con el acceso a la educación. La Institución Educativa Francisco de Orellana registra 972 estudiantes en sus diferentes sedes: 532 pertenecen a la sede principal de Macedonia y 440, equivalentes al 45,3 % del total, se desplazan diariamente desde las sedes de Puerto Triunfo, Zaragoza, El Vergel, Mocagua, Palmera y San Martín hacia la sede principal.
De acuerdo con la información recogida durante el recorrido, los periodos de sequía y el descenso de los niveles del río pueden dificultar la navegación, aumentar los tiempos de desplazamiento y generar mayores riesgos y costos para las familias. Estas condiciones pueden convertirse en una barrera para el acceso y la permanencia educativa de niñas, niños y adolescentes que dependen de la conectividad fluvial.
El abastecimiento de agua es otra de las preocupaciones identificadas. Durante los periodos de sequía disminuyen las fuentes disponibles y la reducción de las lluvias limita la recolección de agua lluvia, situación que puede afectar la satisfacción de necesidades básicas de la población.
Durante el recorrido y el diálogo comunitario también se identificó como una situación de preocupación la presencia de caracol gigante africano, frente a la cual se evidencia la necesidad de fortalecer los conocimientos de la comunidad sobre su identificación, prevención, manejo y disposición adecuada, debido a que es considerado una especie invasora, debido a su alta proliferación, polifagia (deseo de comer) y capacidad de adaptación a diversas condiciones ambientales, generando impactos ecológicos y económicos negativos, causando grandes daños a los cultivos y terrenos.
Recomendaciones
Frente a las situaciones identificadas durante el recorrido, la Defensoría del Pueblo formuló recomendaciones orientadas a anticipar los efectos de las variaciones en los niveles del río y fortalecer la respuesta institucional:
Calendario preventivo de riesgo hidroclimático: fortalecer el seguimiento institucional y comunitario a los niveles del río Amazonas y articular la información de Gestión del Riesgo, las autoridades municipales, la institución educativa, las autoridades indígenas y las comunidades para anticipar periodos de sequía, crecientes y niveles críticos del río.
Educación y movilidad fluvial: adoptar oportunamente y de manera articulada, cuando las condiciones lo requieran, ajustes temporales en horarios, rutas o frecuencias del transporte escolar fluvial para garantizar la continuidad y permanencia educativa.
Acceso al agua: priorizar a la comunidad de Macedonia dentro del programa de construcción o implementación de pozos artesianos liderado por la Alcaldía Municipal, como una medida preventiva orientada a garantizar el acceso permanente, suficiente y seguro al agua para consumo humano.
Manejo del caracol gigante africano: fortalecer las acciones de educación ambiental y vigilancia comunitaria desde un enfoque étnico, intercultural y territorial, con participación de las autoridades indígenas y articulación con las autoridades ambientales y sanitarias.
Seguimiento interinstitucional y comunitario: establecer un mecanismo que permita revisar periódicamente los niveles del río, las condiciones de navegabilidad, el funcionamiento del transporte escolar fluvial, el abastecimiento de agua y las condiciones de acceso y permanencia educativa.
Para los Pueblos Indígenas Tikuna y Cocama, el río Amazonas no representa únicamente una vía de transporte, sino un elemento fundamental de su territorio, cultura, identidad, subsistencia y vida comunitaria.
Por esta razón, las medidas frente a los ciclos de sequía e invierno deben reconocer sus particularidades territoriales y culturales, incorporar su participación y avanzar hacia una gestión preventiva que contribuya a garantizar la educación, el acceso al agua, la salud, la movilidad, la seguridad alimentaria y la vida digna.









