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El ICA impulsa modelos productivos sostenibles en cultivos del Atlántico

Participantes en la jornada.
Sabanalarga, Atlántico, 4 de mayo de 2026. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), desarrolló jornadas de socialización de la estrategia de extensión fitosanitaria, caracterización comunitaria y construcción participativa de planes de trabajo con comunidades rurales de los municipios de Piojó y Sabanalarga.

En articulación con la Agencia Nacional de Tierras (ANT), la estrategia Somos Tierra y el SENA, estas actividades permitieron identificar problemáticas y definir líneas de trabajo conjunto con las comunidades.

Las actividades se llevaron a cabo en la vereda Agua Viva, en Piojó, y en la vereda Antón Zona 1, en Sabanalarga, con la participación de 30 productores pertenecientes a tres comunidades rurales organizadas: ASOEMOS, FUNACAS y ASICENDE.

El objetivo de estas jornadas fue fortalecer la articulación con las comunidades rurales mediante la socialización de la estrategia de extensión, la caracterización de sus condiciones productivas en sanidad vegetal y la construcción conjunta de un plan de trabajo acorde con sus necesidades.

Asimismo, durante las jornadas se adelantó la caracterización de los territorios, identificando cultivos clave como plátano, yuca, maíz, cacao y banano, así como problemáticas fitosanitarias asociadas al manejo de semillas y prácticas culturales. A través de recorridos en campo y ejercicios participativos, se priorizaron acciones para el fortalecimiento técnico de los productores.

Las comunidades, organizadas en asociaciones, manifestaron su interés en avanzar hacia modelos de producción agroecológica, fortaleciendo el manejo integrado de plagas y generando valor agregado a sus productos. En total, se realizaron dos momentos en territorio, permitiendo acercar aún más los servicios del ICA a comunidades rurales y así avanzar en la planificación de acciones concretas que fortalezcan la productividad agrícola en el departamento del Atlántico.

Con estas acciones, el ICA ratifica su compromiso con el acompañamiento técnico a los productores y el desarrollo sostenible del campo colombiano.

Puracé se transforma: el ICA y la FAO consolidan un frente unido por la sanidad y la soberanía económica

En las altas tierras de la vereda La Chiliglo, donde el frío recorre la montaña y la vida campesina resiste con dignidad, se tejió una jornada que une conocimiento, institucionalidad y comunidad. El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) llevaron a cabo un encuentro integral para fortalecer la sanidad animal, la resiliencia productiva y la soberanía económica de las familias de Puracé.La actividad se desarrolló en el predio Campo Alegre y Glamping Silvia, en la vereda Usenda del municipio de Silvia, con la participación de 14 productores campesinos, dos funcionarios del ICA y dos representantes de la FAO. Este espacio permitió el intercambio directo de saberes técnicos y experiencias locales, en un ejercicio que reconoce el valor del territorio y la organización comunitaria.

Durante la jornada, el ICA reafirmó su papel como autoridad sanitaria y aliado del desarrollo rural, acercando herramientas clave para la protección del patrimonio agropecuario nacional. Los productores conocieron la importancia del Registro Sanitario de Predio Pecuario como puerta de entrada a la formalización, así como el uso de las Guías Sanitarias de Movilización Interna para asegurar la trazabilidad de los animales y proteger el estatus sanitario regional.

El encuentro también fortaleció la vigilancia epidemiológica desde la comunidad, mediante la socialización de rutas de detección temprana y notificación de enfermedades de control oficial. A esto se sumó la promoción de las Buenas Prácticas Ganaderas, entendidas como un compromiso con la calidad, la inocuidad y el acceso a mercados formales.

Por su parte, la FAO aportó un componente clave para la sostenibilidad de los sistemas productivos, a través de talleres prácticos sobre el uso de biopreparados. Estas alternativas orgánicas ofrecen soluciones para el control biológico y fúngico en policultivos, reducen costos de producción y fortalecen la resiliencia de los cultivos frente a condiciones adversas.

La jornada incluyó además un componente organizativo fundamental: la creación de un fondo rotatorio comunitario. Este mecanismo permitirá a los habitantes de La Chiliglo gestionar recursos propios para financiar insumos y proyectos productivos, consolidando un modelo de autonomía y sostenibilidad a largo plazo.

“Cuando la institucionalidad llega al territorio con herramientas claras y escucha activa, se construyen caminos reales hacia la transformación productiva”, destacó Carlos Felipe Castillo, líder de la estrategia de extensión zoosanitaria del ICA y responsable de la jornada.

Con este tipo de acciones, el ICA ratifica su compromiso con el fortalecimiento del campo colombiano, llevando conocimiento, legalidad y acompañamiento técnico a las comunidades que sostienen la producción agropecuaria del país. En cada predio formalizado, en cada práctica sanitaria adoptada y en cada alianza construida, se protege la vida, la economía rural y el futuro del agro colombiano.

Zanahorias descartadas por su forma y aspecto tienen más antioxidantes que las “normales”

Sin importar su forma o tamaño, la zanahoria tiene una
gran capacidad antioxidante.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y Tecnología de
Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
agenciadenoticias.unal.La zanahoria (Daucus carota), cuyo nombre proviene del árabe safunnārya, es un cultivo tradicional y muy apetecido en el país. Su consumo se asocia con la salud visual y el fortalecimiento del sistema inmune, y según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) en 2025 Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño concentraban hasta el 98 % de las áreas sembradas con esta hortaliza de raíz comestible.

En laboratorio, las zanahorias pasaron por
procesos de análisis de su composición
química y potencial antioxidante.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia
y Tecnología de Alimentos de la UNAL
Sede Medellín.
Con más de 200.000 toneladas en 2024, el municipio de El Santuario registra la mayor producción de zanahoria en Colombia. Por su vocación agrícola este territorio ubicado a 56 km de Medellín es conocido como la “legumbrería de Antioquia”, y de este oficio dependen cerca de 40.000 habitantes. Limita con Marinilla, municipio apodado “la Esparta colombiana” por su papel en las guerras de independencia.

Hasta allí llegó el investigador Jaison Martínez Saldarriaga, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín, con una pregunta: ¿realmente las zanahorias deformes, rajadas o manchadas dejan de ser útiles luego de la cosecha?

Del dicho al hecho…

Para responderla, realizó 40 muestreos en fincas de Marinilla y El Santuario, en donde recolectó cerca de 5 kg de zanahorias por cada tipo: comerciales (las que se venden) y no comerciales, las cuales se clasifican en cuatro grupos: fuera de tamaño estándar (menos de 10 cm o más de 25 cm), deformes, rajadas y con daño patológico superficial como manchas negras, es decir afectadas externamente por hongos o bacterias, que en el caso de la zanahoria suelen ser Alternaria dauci y Cercospora carotae.

Dentro de los grupos estudiados había zanahorias
con deformaciones marcadas y manchas.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y
Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
“Muchas de estas zanahorias no están dañadas internamente, sino que simplemente no cumplen con criterios estéticos o de uniformidad exigidos por el mercado, pero tras procesos adecuados de limpieza y cocción pueden ser aptas para el consumo humano”.

“En las plazas de mercado de estos municipios suelen venderse bultos de zanahoria con imperfecciones por tan solo 10.000 o 15.000 pesos, mientras que el bulto de las ‘normales’ pueden costar hasta 110.000 pesos, aunque ambas contienen los mismos antioxidantes y alto valor agregado”, señala el magíster, quien también colabora con Agrosavia.

Para comprobar si las zanahorias “imperfectas” eran realmente menos nutritivas, el magíster las llevó al laboratorio, y lo que hizo en esencia es algo similar a “exprimirlas” químicamente para ver qué contenían. Para ello evaluó su capacidad antioxidante, es decir qué tan bien pueden neutralizar radicales libres, que son moléculas inestables asociadas con el envejecimiento celular y con diversas enfermedades.

En Antioquia se pierde alrededor del 30 % de la
cosecha de zanahoria porque se descarta material
que no es “normal”.
Foto: Jaison Martínez, magíster en Ciencia y
Tecnología de Alimentos de la UNAL Sede Medellín.
Primero las lavó, peló y trituró hasta obtener una mezcla homogénea, y luego utilizó agua y alcohol para extraer sus compuestos activos, separándolos del resto del tejido vegetal. Después filtró ese extracto y lo probó frente a radicales libres en condiciones de laboratorio.

Allí empleó ensayos que funcionan como termómetros de la capacidad antioxidante: cuanto más alto es el resultado, mayor es la capacidad de protección, y estos cambios se evidencian con alteraciones del color de las muestras, que pasan de tonos amarillos o claros a azul intenso. Además midió los fenoles totales, compuestos naturales que indican la cantidad de sustancias antioxidantes presentes en cada muestra.

Un potencial inesperado

Los resultados rompen con la intuición de los consumidores: las zanahorias descartadas —especialmente las rajadas o con manchas superficiales— no solo igualan a las comerciales, sino que además las superan en algunos casos. Algunas muestras incluso duplicaron su capacidad antioxidante en laboratorio. En otras palabras, las zanahorias menos bonitas para el consumidor pueden ser igual o más beneficiosas desde el punto de vista nutricional.

En supermercados y plazas de mercado han sido determinantes
el tamaño y la forma de la zanahoria para que el consumidor
la compre. Foto: archivo Unimedios.
La explicación estaría en la respuesta de la planta al estrés, pues cuando una zanahoria crece en condiciones adversas, como cambios ambientales, deformaciones o ataques de microorganismos, activa mecanismos de defensa y produce más compuestos protectores. Esos compuestos son, precisamente, los antioxidantes.

El análisis identificó cerca de 90 compuestos en total, entre ellos flavonoides y otros metabolitos asociados con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Se destacan compuestos como el 4-metoxiflavonol y la nuciferina, asociados en la literatura científica con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas, e incluso con potencial anticancerígeno. Esto sugiere que estas zanahorias, lejos de ser un desecho, se podrían convertir en una materia prima valiosa para industrias como la alimentaria, la cosmética o la farmacéutica.

Sin embargo, hoy la mayoría termina como alimento para ganado, abono, o simplemente se pierde en el campo, lo que reduce los ingresos de los productores y se desaprovechan recursos valiosos.

Jaison Martínez Saldarriaga, magíster en Ciencia y Tecnología
de Alimentos de la UNAL Sede Medellín. Foto: Jaison Martínez,
magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la UNAL
Sede Medellín.
 “El problema no es que estas zanahorias sean de mala calidad, sino que no cumplen con una expectativa visual, pero si se aprovechan adecuadamente pueden ser una oportunidad para reducir pérdidas y generar nuevos productos con valor agregado”, concluye el magíster.

Para más información puede consultar los siguientes dos artículos científicos realizados a partir de la investigación: https://www.cell.com/heliyon/fulltext/S2405-8440(25)00202-6?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2405844025002026%3Fshowall%3Dtrue

Bono de venta, para evitar el robo de ganado

SINIGAN v6: una transición para fortalecer la trazabilidad y proteger al ganadero.

En términos sencillos, es una herramienta que ayuda a que cada movimiento de animales que se acompañe con un cambio de propiedad quede debidamente registrado, lo que protege al productor, da mayor transparencia al mercado y dificulta prácticas ilegales como el robo de ganado.

Con la próxima puesta en marcha de la versión 6 de SINIGAN (enero 15), el sistema nacional de identificación, información y trazabilidad animal da un paso importante para seguir fortaleciendo el control sanitario, la trazabilidad del ganado y la lucha contra el abigeato en Colombia.

Uno de los aspectos que se fortalecerá de manera estructural en esta nueva versión es el Bono de Venta. Es importante aclarar que este bono no es una figura nueva, fue creado a partir de la expedición de la Resolución 00071 de 2007, “Por la cual se determinan las condiciones y forma de expedición del Bono de venta”, y posteriormente con el Decreto 1071 de 2015, “Por medio del cual se expide el Decreto Único Reglamentario del Sector Administrativo Agropecuario, Pesquero y de Desarrollo Rural”. Sin embargo, su cobro no se venía aplicando de forma constante o efectiva en los procesos habituales.

El Bono de Venta es un soporte asociado a los procesos de movilización y comercialización de animales dentro de SINIGAN, el cual aplica únicamente cuando se presenta cambio de propiedad de animales. Su finalidad es respaldar la trazabilidad mediante la propiedad animal, dejando un registro claro de las transacciones y contribuir a un mayor control sobre el origen y destino del ganado.

Con la versión 6, el Bono de Venta y el cobro del mismo quedarán integrados en los procesos del sistema. Esto significa que el aplicativo estará preparado para gestionarlo en los casos donde aplique; es decir, donde haya cambio de propiedad de los animales, evitando vacíos o inconsistencias en la información.

No obstante, es clave transmitir tranquilidad al sector: inicialmente no se aplicara el cobro del Bono de Venta. Con el fin de evitar traumatismos al sector ganadero, se dará un periodo de transición mientras se estabiliza esta nueva versión, y los usuarios podrán familiarizarse con el nuevo funcionamiento del sistema. Solo después de esta etapa de ajuste se iniciará el cobro, de forma organizada y comunicada oportunamente.

Esta transición no busca generar cargas innecesarias, sino fortalecer la trazabilidad animal, mejorar la seguridad en las transacciones y aportar a la lucha contra el abigeato, un problema que afecta directamente a los pequeños y medianos productores.

El fortalecimiento de SINIGÁN va en línea con los lineamientos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) para contar con información confiable, proteger el estatus sanitario del país y respaldar el trabajo diario de los ganaderos y campesinos.

Los invitamos a visualizar esta actualización como una herramienta de apoyo al productor, pensada para dar mayor orden, seguridad y confianza al sistema de información del sector ganadero colombiano.

Finalmente hacemos un llamado a todo el sector ganadero del país a realizar el proceso de registro y validación de identidad en SINIGAN 6, ya que el plazo definido es hasta el 15 de enero; y después de esta fecha quienes no se hayan registrado no podrán realizar la actualización de predios e inventarios, y tampoco podrán expedir guías de movilización u otros servicios con el ICA.

Gobierno defiende en la Cámara la Jurisdicción Agraria: 'Es la mayor promesa de justicia para el campesinado en 100 años'

Foto: Ministerio de Agricultura
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, explicó este jueves ante la Cámara de Representantes la propuesta del Gobierno del Cambio que busca consolidar una justicia agraria robusta y que atienda los propósitos del régimen agrario colombiano.

A 89 días y 38 sesiones para discutir la jurisdicción agraria en su último paso, la ministra Carvajalino atendió la solicitud que hicieron representantes a la Cámara para hablar sobre el acuerdo del artículo 9 de este proyecto de ley, que ya logró consensos en los debates de las comisiones primeras de Cámara y Senado.

La jurisdicción agraria resolverá los conflictos sobre el uso y la tenencia de la tierra, sobre posesión de predios, servidumbres, ocupaciones de hecho, contratos agrarios, recursos comunales, y actuaciones de la Agencia Nacional de Tierras.

Al respecto, la jefe de la cartera de Agricultura dijo que este proyecto “le lleva la justicia, los jueces y magistrados al campo colombiano para resolver los conflictos agrarios. De no discutirse en este periodo legislativo, veremos entonces cómo se archiva por falta de discusión la promesa más grande que hemos tenido frente al campesinado: devolverle una justicia que está peleando desde hace 100 años".

La ministra Carvajalino también hizo un llamado a que se logre, en el marco de las diferencias, encontrar los acuerdos que permitan construir esta justicia, y reiteró la necesidad no negarle a campesinos y campesinas de Colombia, así como a productores grandes, pequeños y medianos, y a quienes trabajan el campo colombiano, la posibilidad de tener justicia.

Bacteria colombiana ayudaría a las rosas a “sacarse la espinita” de hongo dañino

Ahora las rosas tienen un defensor natural que las protege de hongos que dañan sus pétalos.
Foto: Archivo Unimedios

Agencia UNAL.- El hongo gris –que aparece como una mancha que avanza rápidamente sobre los pétalos– es uno de los mayores dolores de cabeza para las fincas floricultoras. Puede afectar la planta en cualquier etapa, y si encuentra condiciones de humedad se puede activar después de permanecer latente, lo que hace que su control sea especialmente difícil.

Ante este panorama, la investigadora Laura Marcela Boyacá Olaya, magíster en Microbiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), decidió probar una alternativa biológica: una bacteria con potencial para frenar este patógeno según estudios previos del Grupo de Microbiología Agrícola del Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN).

Para ello retomó 4 cepas candidatas evaluadas en un proyecto anterior y las comparó nuevamente para escoger la más efectiva. La ganadora: Bacillus velezensis, es una bacteria que mostró buena capacidad de sobrevivir, crecer con estabilidad y detener el avance del hongo tanto en laboratorio como en pétalos de rosa reales.

El mercado de las rosas colombianas es muy apetecido en otros
países en ocasiones especiales como San Valentín.
Foto: Archivo Unimedios
Para comprobar su desempeño, primero la enfrentó directamente al hongo en placas de laboratorio. Luego, para acercarse a una situación más realista, aplicó la bacteria sobre pétalos de rosa sin fungicidas –de una empresa floricultora en Chía– y los expuso al patógeno. Los pétalos tratados se infectaron menos, lo que confirmó que esta bacteria es una aliada funcional y no solo una posibilidad teórica.

“Buscábamos la que mostrara la menor tasa de infección, y esta fue la que mejor respondió”, explica la investigadora.

Un mundo micro para una solución macro

Después de confirmar el potencial de la bacteria, el siguiente reto de la investigadora fue saber si esta se podía producir en grandes cantidades sin que el proceso se volviera inviable para una empresa. Para ello probó 3 formas de “alimentarla” y eligió la que permitía un crecimiento más fuerte y un mejor efecto contra el hongo. Luego estudió 4 factores cruciales –como los nutrientes y ciertas condiciones de cultivo– para encontrar la combinación que permitiera obtener más bacterias sin que perdieran su capacidad protectora.

Los pétalos de las rosas se ven afectados por la enfermedad
y terminan marchitándose.

Foto: Archivo Unimedios
Las dietas fueron: un medio de cultivo rico en nutrientes y muy usado para que las bacterias crezcan rápido; otro empleado ampliamente en microbiología agrícola por su equilibrio entre nutrientes y estabilidad; y un medio más simple y económico con componentes mínimos. Mientras los primeros dos son “menús” completos que favorecen un crecimiento abundante, el último es más básico y está pensado para reducir costos. Al evaluarlos, la magíster escogió el que le permitió a la bacteria crecer con mayor estabilidad y mantener su capacidad de frenar al hongo sin encarecer el proceso.

Con las condiciones adecuadas, es decir el medio de cultivo rico en nutrientes, la bacteria alcanzó recuentos muy altos a las 120 horas: más de 300.000 millones de células y cerca de 10.000 millones de esporas por cada mililitro de cultivo, eso sin perder su capacidad de reducir más del 50 % del daño causado por el hongo.

El experimento se realizó en pequeñas placas de laboratorio
para ver cómo interactuaba la bacteria con el hongo.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios

El estudio también mostró que la bacteria puede crecer bien aunque se usen menos cantidades de los ingredientes que normalmente se necesitan para alimentarla, lo que bajaría los costos de producción. Además, la parte activa, es decir el líquido donde están las sustancias que frenan al hongo (surfactina, iturina y fengicina), funcionó incluso mejor cuando se diluyó en agua, señal de que un futuro producto rendiría más y resultaría más económico para los floricultores.

Si esta alternativa se implementara el sector tendría varios beneficios, entre ellos reducir el uso de fungicidas sintéticos, lo que disminuiría la resistencia del hongo y los costos de producción. Y aunque el estudio no evaluó si la bacteria tiene efectos sobre el crecimiento de la planta, sí se sabe que en otros cultivos especies similares han mostrado beneficios adicionales.

El uso excesivo de fungicidas termina afectando tanto a las rosas como a quienes las cultivan. En las plantas puede quemar hojas y tejidos, alterar la vida del suelo al eliminar microorganismos útiles y volver más resistentes a los hongos que se quieren controlar. Para los trabajadores, la exposición repetida –por contacto, inhalación o incluso ingestión accidental– puede causar irritaciones, problemas respiratorios y efectos tóxicos con el tiempo. Por eso reducir la dependencia de estos productos se ha vuelto una necesidad urgente en la floricultura.

Este desarrollo ayudaría a que los floricultores usen menos
fungicidas en sus cultivos.
Foto: Archivo Unimedios
La investigadora es clara en señalar que el producto aún no está finalizado. Faltan pruebas en campo con más flores, estudios de estabilidad, validación en diferentes variedades y evaluación sobre cuánto dura su efecto una vez formulado. Sin embargo el camino está bien trazado, pues demostró que la bacteria controla el hongo, se puede producir en grandes cantidades y tiene características que facilitarían un proceso de fabricación sostenible.

El trabajo fue dirigido por los profesores Daniel Vélez y Luis Miguel Serrano, ambos de la UNAL.

Con 56.215 toneladas en 2023, Colombia ocupó el segundo lugar como mayor exportador mundial de flores y el cuarto de rosas de corte. Por eso contar con una solución natural, económica y eficaz marcaría una diferencia importante en la floricultura del país. Este hallazgo no solo apunta a un cultivo más sano, sino también a un sector más competitivo y sostenible.

Comunidades indígenas del Cauca fortalecen conocimientos en semillas de maíz nativas y criollas.

Participantes en la jornada.
Como parte del trabajo de la Subgerencia de Protección Vegetal y la Dirección Técnica de Semillas del ICA, la Seccional Cauca, dio inicio a los talleres de capacitación sobre el muestreo de semilla y material vegetal de maíces nativos y criollos. Esta actividad fue desarrollada en cumplimiento de la Sentencia T-247 de 2023 y en concordancia con los acuerdos establecidos el 19 de junio del presente año entre el ICA y las comunidades indígenas, entre ellas el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

Este espacio permitió realizar muestreo mediante tirillas reactivas y la toma de muestras para análisis en laboratorio, herramientas que permiten generar alertas tempranas y adoptar medidas oportunas orientadas a la protección y conservación de estas semillas.

Este primer espació tuvo lugar en Río Blanco, Sotará y Cauca, y contó con la participación de 35 asistentes, de los cuales 30 son del pueblo indígena Yanacona, procedentes de los resguardos Guachicono, Caquiona, Rioblanco, San Juan y San Sebastián.

Realizar estos encuentros en esta región del Pacifico, suma gran importancia para la conservación y protección de las semillas nativas y criollas de maíz, porque fortalece las capacidades locales en el uso de herramientas de detección de elementos transgénicos, contribuyendo así a prevenir su ingreso a los resguardos y a mantener la integridad genética de las variedades tradicionales.

La tarea es llevar acompañamiento técnico a todo el territorio nacional, cumplirle a la reforma agraria, construir confianza entre los productores y la institucionalidad y permitir que el conocimiento profesional converse con los saberes ancestrales en favor de quienes habitan el campo y lo producen.

Alimentos para la Vida. Programa para la Seguridad Alimentaria

​​​Mauricio Rodríguez ​Amaya, director de Prosperidad Social
Prosperidad Social inició este viernes la entrega del programa Alimentos para la Vida, estrategia del Gobierno nacional que busca fortalecer la seguridad alimentaria de los hogares más vulnerables del país, al tiempo que apoya a los pequeños productores del campo.

La primera fase de distribución arrancó con la entrega de 311 toneladas de papa a 24.480 hogares en nueve municipios del país. En total, el Ministerio de Agricultura destinó a Prosperidad Social 3.447 toneladas de papa, avaluadas en 4.612 millones de pesos, para que la entidad adelante la focalización, logística y distribución en 80 municipios de Atlántico, Bogotá, Bolívar, Cesar, La Guajira, Magdalena, Santander, Quindío y Valle del Cauca.

El programa beneficia a 275.823 hogares en condición de pobreza, pobreza extrema y vulnerabilidad, priorizados por su situación socioeconómica.

“Por primera vez un gobierno nacional está comprando a productores sus excedentes para llevar alimentos a los más vulnerables. Con esta entrega iniciamos una estrategia solidaria que conecta el trabajo del campo colombiano con los hogares que más lo necesitan. Cada tonelada de papa es fruto del esfuerzo de nuestros campesinos y del compromiso del Gobierno del presidente Petro con la inclusión social y la seguridad alimentaria", señaló Mauricio Rodríguez Amaya, director de Prosperidad Social.

Las primeras entregas se están realizando a través de cuatro gerencias regionales de Prosperidad Social:
Valle del Cauca: Yumbo, Jamundí y Tuluá.
La Guajira: Dibulla y Riohacha.
Magdalena Medio: Barrancabermeja y Puerto Wilches.
Magdalena: Algarrobo y Aracataca.

Esta acción conjunta entre Prosperidad Social y el Ministerio de Agricultura evidencia la apuesta por un modelo agroalimentario sostenible y justo, que dignifica el trabajo campesino y promueve una distribución equitativa de los alimentos en el territorio nacional.

Alimentos para la Vida es además un complemento del programa de Apoyo para el Manejo de Excedentes Estacionales de Pequeños Productores, liderado por el Ministerio de Agricultura, que permite canalizar los excedentes agrícolas hacia familias en situación de inseguridad alimentaria.

Con esta estrategia el Gobierno Nacional reafirma su compromiso con la lucha contra el hambre, la reactivación del campo y la reducción de las desigualdades sociales, bajo un enfoque de solidaridad y economía popular.

MinAgricultura declara dos nuevas Áreas de Protección para la Producción de Alimentos en Antioquia

Potenciar el desarrollo agropecuario, económico y social del campesinado
Mediante la Resolución 330 de 2025, el Gobierno declaró dos nuevas Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) en los municipios de Venecia y Fredonia, en el suroeste antioqueño.

En Fredonia fue declarada un área correspondiente a 11.381,09 hectáreas, las cuales representan el 44,80% de la superficie total del municipio. En Venecia, por su parte, se identificó un total de 3.498,43 hectáreas como APPA, equivalente al 24,36 % del total de la jurisdicción.

“Estas nuevas APPA recogen y reconocen la producción agropecuaria de muchas familias y la protección de los suelos que hoy hacen de los alimentos un elemento fundamental en la economía de estos municipios. Con esta declaratoria reafirmamos la decisión de proteger los suelos agropecuarios”, afirmó la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino.

Agregó que esta nueva declaración ofrece a los municipios los elementos técnicos para avanzar en el ordenamiento del suelo rural agropecuario.

En ambos casos la identificación de las APPA incorporó un componente de participación, tanto de las entidades como de las comunidades, atendiendo a los lineamientos institucionales del Ministerio y a los principios de origen constitucional que rigen la articulación nación - territorio.

Con el apoyo de la Unidad Para la Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), se desarrollaron 18 mesas de trabajo con las comunidades en Fredonia y 17 en Venecia.

Durante el proceso las personas aportaron a la identificación de inconsistencias, problemáticas, preocupaciones, temas a profundizar y recomendaciones, lo cual permitió obtener el contexto de las dinámicas territoriales sobre la información presentada.

Esta estrategia de participación se diseñó conforme a principios analizados por la Corte Constitucional mediante Sentencia C-149 de 2010, demostrando el compromiso y la transparencia del Gobierno con el acceso a la información y la construcción conjunta de la política pública de ordenamiento territorial.

Imagen Facebook
El caso Fredonia

La producción de alimentos en el municipio de Fredonia desempeña un papel estratégico en la seguridad alimentaria. Desde una perspectiva económica, esta zona se ubicó en la posición 49 en el aporte total del valor agregado de Antioquia, con una contribución de 501.000 millones de pesos, equivalente al 0,26% del total departamental.

Frente a los aportes sectoriales del municipio, el 40% corresponde al sector primario y, dentro de este, el 54% proviene de actividades como agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca.

Algunos de los alimentos que se destacan en producción son el plátano, las naranjas y, especialmente, el café, producto eje de la economía local.

Lo anterior muestra la importancia que tienen las actividades agropecuarias para la economía local y las tradiciones propias de las comunidades.

Imagen Facebook
El caso Venecia

Este municipio se ubicó en la posición 73 en el aporte total del valor agregado de departamento de Antioquia, con una contribución de 282.000 millones de pesos, equivalente al 0,15% del total.

Respecto a sus aportes sectoriales, el 34% corresponde al sector primario y dentro de este, 11% proviene de actividades como agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (destacándose alimentos de importancia para su cultura alimentaria como plátano, maíz, frijol y yuca), mientras que un 23% corresponde a explotación de minas y canteras.

Con estas dos declaratorias se configura una estrategia fundamental para blindar la seguridad alimentaria y fortalecer el sistema agroalimentario de estos territorios, dentro de un ordenamiento territorial sostenible.

La implementación de estas dos APPA permitirá potenciar el desarrollo, garantizar la producción agropecuaria y contribuir a la estabilidad económica y social del campesinado en estos territorios.

Microbios del suelo, aliados para que la agricultura resista el cambio climático

Participantes del curso internacional “Potencial biotecnológico del microbioma
en la agricultura: hacia el diseño y la implementación de comunidades
sintéticas para mitigar efectos del cambio climático en cultivos realizan prácticas
agenciadenoticias.unal.- Bajo la tierra existe una comunidad invisible que trabaja en silencio: millones de microorganismos se agrupan en el microbioma del suelo y cumplen funciones vitales; por ejemplo, ayudan a las plantas a absorber mejor los nutrientes, estimulan su crecimiento y activan sus defensas naturales frente a plagas o variaciones extremas del clima.

La profesora Paula Alejandra Díaz Tatis, del Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “este conjunto de organismos actúa como un ‘sistema inmunológico extendido’ de los cultivos, capaz de darles más resiliencia frente a las condiciones cambiantes”.

En América Latina el cambio climático ya está modificando los escenarios agrícolas: campesinos que antes cultivaban en zonas estables deben trasladarse a suelos nuevos, en donde los cultivos se enfrentan a agentes dañinos desconocidos. Aumentan las plagas, aparecen variantes de microorganismos que afectan a las plantas y se intensifican fenómenos como el estrés hídrico –es decir la falta de agua suficiente para que las plantas mantengan sus funciones vitales–, el cual se produce por sequías más prolongadas, lluvias irregulares o suelos con baja capacidad de retener humedad, lo que debilita los cultivos y los hace más vulnerables a enfermedades. A esto se suma el calor extremo, que agrava las pérdidas y acelera la presión sobre los sistemas agrícolas.

La profesora Paula Alejandra Díaz Tatis, del Instituto de Biotecnología de
la UNAL, coordinó el curso internacional sobre microbioma del suelo.
Foto: Paula Díaz, profesora del IBUN.
“Estas condiciones obligan a buscar nuevas estrategias, y una de las más prometedoras es justamente el aprovechamiento del microbioma”, explica la investigadora Díaz.

Con ese propósito se desarrolló en la Hemeroteca Nacional el curso internacional “Potencial biotecnológico del microbioma en la agricultura: hacia el diseño y la implementación de comunidades sintéticas para mitigar efectos del cambio climático en cultivos”, organizado por el IBUN con el apoyo del Centro Latinoamericano de Biotecnología (CABBIO) de Argentina.

Un laboratorio vivo para entender los secretos del suelo

Participantes del curso internacional sobre microbioma del suelo
en la Hemeroteca Nacional, organizado por el IBUN.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
En el estudio participaron 16 estudiantes e investigadores provenientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú y Colombia, quienes durante 80 horas combinaron teoría y práctica en un espacio interdisciplinar de formación científica y cooperación regional.

En las prácticas, los participantes extrajeron ADN de la rizósfera del arroz —la zona del suelo en contacto directo con las raíces— y construyeron librerías metagenómicas, es decir colecciones de fragmentos de material genético que permiten secuenciar y explorar la diversidad genética de todos los microorganismos presentes sin necesidad de aislarlos uno por uno.

Con el apoyo de análisis de bioinformática, herramientas computacionales que procesan grandes volúmenes de datos, fue posible identificar qué microbios habitan en el suelo y cómo interactúan.

La profesora Díaz explica que “este enfoque abre una ventana al mundo microbiano que los métodos tradicionales de cultivo ya no permiten, pues muchos de estos organismos no pueden crecer en condiciones de laboratorio”.

Estudiantes e investigadores de seis países participaron en el curso
internacional sobre microbioma del suelo, realizado en la UNAL.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
El curso también profundizó en el diseño de consorcios microbianos, que busca combinar microorganismos esenciales en comunidades sintéticas capaces de transferirles a los cultivos rasgos como resistencia a la sequía, tolerancia a altas temperaturas o mecanismos de biocontrol, es decir, estrategias biológicas para contener o suprimir enfermedades en las plantas sin necesidad de recurrir a pesticidas químicos.

Los estudiantes conocieron además el potencial de los biofertilizantes y bioestimulantes microbianos, preparados que, más allá de nutrir el suelo, establecen un “diálogo molecular” con las raíces: las plantas liberan compuestos que atraen a los microbios, y estos a su vez producen moléculas que activan defensas naturales y reducen los efectos del calor o la falta de agua.

Uno de los temas más novedosos fue la edición genética de bioinoculantes bacterianos con la técnica CRISPR-Cas, que permite mejorar la eficiencia de estos microorganismos y dotarlos de funciones específicas. Argentina ha marcado la pauta en este campo con investigaciones pioneras que muestran cómo bacterias editadas pueden proteger cultivos frente a condiciones adversas y reducir el uso de agroquímicos.

Durante el curso los participantes realizaron prácticas de laboratorio
para evaluar la interacción entre plantas y microorganismos.
Foto: Paula Díaz, profesora del IBUN.
La investigadora Díaz resaltó que este tipo de iniciativas fortalecen el trabajo que el IBUN viene desarrollando en microbiología agrícola y bioprospección. Allí, grupos de investigación liderados por expertos como Nubia Moreno y Daniel Uribe han trabajado durante años en el uso de insumos microbianos y en la exploración del microbioma como herramienta biotecnológica para una agricultura sostenible en el país.

La profesora concluyó que formar expertos en estas temáticas es fundamental para la región, ya que América Latina necesita comunidades científicas capaces de diseñar soluciones propias frente a los retos agrícolas que impone el cambio climático, para no depender de insumos externos.

Presidente Petro advierte que si se entrega la tierra y no se pone a producir, hay peligro de que vuelva a manos de ‘paras’ o narcos

El presidente Gustavo Petro aseguró que la agricultura es uno
de los sectores de la ​economía que más sigue creciendo. ​
Foto: Joel González - Presidencia
Ese fue el aviso que les hizo el jefe de Estado a las entidades del Gobierno intervinientes en la Reforma Agraria, durante el acto de entrega de 18 mil hectáreas de tierra a campesinos del Magdalena Medio, y dijo que esta política para el desarrollo del campo debe ser integral: entrega de tierras, producción de alimentos y exportación.

“Aquí hay un peligro: entregamos tierra, pero si no entregamos para producir, se vuelven a quedar con la tierra después de nosotros (del Gobierno del cambio)".

Por esa razón, llamó la atención de las entidades del sector agrario, y hasta de la Policía Nacional, pues dijo que no se puede regresar al pasado cuando los paramilitares del Magdalena Medio asesinaron a miles de campesinos para despojarlos de sus tierras.
“La orden que da el Presidente de la República es que aquí se cuida el campesinado, o se cambia la Policía, porque no vamos a permitir un asesinato más. La Policía me responde por la vida del campesinado del Magdalena Medio", aseguró.
El mandatario aseguro que la Reforma Agraria debe tener un trabajo articulado entre la Agencia Nacional de Tierra, el Banco Agrario, la Agencia de Desarrollo Rural, Finagro, y demás entidades del sector agropecuario.

“Hay que darle un salto a la agricultura: uno, llegar con comida donde no hay comida, comprarla por el Estado; dos, exportar adonde también hay hambre, pero en el mundo. Y tres, agroindustrializar, no se puede hacer por familia sino por regiones, y eso necesita dinero del Estado, que no es regalado", explicó el presidente Petro.

Se refirió también a la democratización de la tierra, pero agregó que es necesario crear cooperativas para industrializar la producción agraria en productos como leche, papa, maíz, y arroz.

“Llevamos 18 mil hectáreas de 40 mil, pero hay que aumentar, no es suficiente. El Magdalena Medio es una de las áreas prioritarias de la Reforma Agraria, y hay que producir, no sólo tener tierra. De nada nos sirve tener tierra si no es para trabajarla, y para trabajarla se necesita tecnología, educación y dinero", dijo.

Agregó que, así como los chinos tienen su Ruta de la Seda, Colombia debe tener la Ruta del Arroz, pero se necesitan vías. “Son vías campesinas con industrias, con factorías, con silos, que nos permitan volvernos una potencia exportadora de un cereal que concentra muchos nutrientes, no es carbohidrato, y con el que podríamos competir en toda América y más allá de América", sostuvo.

​“Aspiro a que, como Gobierno, podamos entregar la ruta del arroz, y que con el fondo de exportación y el Ministerio de Agricultura se puedan entregar todas las haciendas que el campesinado ha escogido para la producción del cereal", concluyó el mandatario.

Publican libro con avances para enfrentar el HLB de los cítricos en Colombia.

El objetivo de esta publicación, (que los colombianos pueden descargar de manera gratuita) es ofrecer a productores, asistentes técnicos de lugares de producción y otros actores de la cadena productiva de los cítricos, una guía con recomendaciones para el manejo integrado de la enfermedad HLB de los cítricos, teniendo en cuenta la importancia del cultivo en producción e impacto en la economía de pequeños, medianos y grandes productores en Colombia.

El libro titulado “Avances en el conocimiento y recomendaciones para el manejo integrado de la enfermedad Huanglongbing (HLB) en los cultivos de cítricos en Colombia” es un compendio de los hitos investigativos del país en este tema, con la participación de investigadores de AGROSAVIA de gran trayectoria nacional e internacional, lo cual hace posible que esta publicación se convierta en una herramienta fundamental para salvaguardar el presente y futuro de la citricultura nacional.

Entre las estrategias que las dos entidades recomiendan, para el manejo integrado del patosistema, se incluye: 

1. Aspectos clave para identificar los síntomas de la enfermedad y para el reconocimiento del insecto vector (Diaphorina citri) en campo;
2. Metodologías preventivas relacionadas con el uso de material de siembra certificado, prácticas agronómicas adecuadas de riego y nutrición, entre otros.
3. Acciones de monitoreo directo e indirecto, según el estado fenológico del cultivo.
4. Acciones de intervención o control basadas en el incremento de poblaciones de enemigos naturales.

La consolidación de los resultados de investigación desarrollados por AGROSAVIA, en el marco del esquema de gestión del riesgo fitosanitario implementado por el ICA, representa un ejemplo claro de cómo la articulación entre entidades, desde sus respectivas misionalidades, permite avanzar de manera eficiente en la atención de los riesgos fitosanitarios y fortalecer la producción agrícola nacional, la seguridad alimentaria de los ciudadanos y garantizar el mantenimiento de la balanza exportadora.

‘Las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos son atacadas con fines políticos y electorales’: ministra de Agricultura

Foto: Ministerio de Agricultura
Así lo afirmó este lunes la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, quien destacó que las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) hacen parte de una política agropecuaria de protección de los suelos y de la actividad campesina para garantizar la seguridad y la sostenibilidad alimentaria.

“Estamos entrando en una época preelectoral, claramente las tensiones políticas empiezan a agudizarse; estamos haciendo este ejercicio porque no queremos que una tarea tan importante como proteger los suelos agrícolas se convierta en un ejercicio de campaña”, dijo la ministra en declaración a medios.

En el mismo sentido, la titular del agro enfatizó: “Aquí se ha dicho que la intención del ministerio de Agricultura es expropiar, y de manera muy clara lo hemos dicho: nada más falso. Estas áreas de especial protección para la producción de alimentos no mutan, condicionan o transforman la propiedad”.

“Lo que estamos haciendo acá es insistir en la necesidad que tenemos de proteger los suelos con unas normas que nos anteceden y que no son de este Gobierno”, recalcó.

Asimismo, descartó que la política del Gobierno sobre las APPA tenga alguna relación con un plan de redistribución de la tierra.

“Lo segundo que se ha dicho es que esto está relacionado con la redistribución de la tierra. Nuestra política de redistribución no son las áreas de especial protección para la producción de alimentos. Para la redistribución de la tierra el Gobierno nacional desarrolla la política más ambiciosa de adquisición y redistribución de tierras, al alimentar el Fondo Nacional de Tierras y con la adjudicación definitiva”, sostuvo la ministra.

Se han declarado dos APPA

Sobre los avances del Gobierno en la constitución de las APPA en el territorio nacional, la ministra resaltó que se han declarado dos áreas especiales en el sur de La Guajira y en Sopó (Cundinamarca), sobre las cuales explicó su potencial.

“Hoy tenemos dos áreas declaradas: el sur de La Guajira, un área muy importante para la producción de alimentos, recuperación de los sistemas agroalimentarios en una zona de hambre; y Nemocón, 1.900 hectáreas en la Sabana de Bogotá, en los suelos más aptos que tenemos en Cundinamarca”, indicó.

“En este momento trabajamos en Casanare, en Cauca, en Putumayo, en Tolima, en Antioquia, en Cundinamarca, y trabajamos en la identificación de esas zonas que van a ser declaradas como áreas de especial protección para la producción de alimentos”, afirmó Carvajalino.

Sobre las zonas APPA ya constituidas, explicó que la del sur de La Guajira es un área muy importante para la producción de alimentos y la recuperación de los sistemas agroalimentarios, en una zona con indicadores de hambre.

“Ya declaramos a Sopó. Son 1.900 hectáreas que nos permiten avanzar en la protección de nuestros productores y productoras en La Sabana de Bogotá, en los suelos más aptos que tenemos en Cundinamarca”, añadió.

Además, manifestó que las APPA no tienen ninguna relación con suelos aptos para la minería ni interviene en esa área económica.

“Donde hay actividad minera no hay suelo agropecuario. ¿Por qué? Porque se ha sustraído el suelo agropecuario. Si usted tiene extracción de carbón, material de grava o material de arcilla, usted ya no tiene suelo”, señaló.

Corte Constitucional avala creación de la Jurisdicción Agraria y Rural

El ministerio de Agricultura celebró la decisión de la Corte Constitucional que avaló la creación de la Jurisdicción Agraria y Rural. El alto tribunal declaró la constitucionalidad de la mayoría de los artículos del Proyecto de Ley Estatutaria, al considerar que se ajustan a la carta política y garantizan un acceso más cercano, oportuno y justo a la justicia para la población campesina y rural del país.

La decisión de la Corte se dio en el marco del control automático e integral al Proyecto de Ley Estatutaria 157 de 2023 (Senado) y 360 de 2024 (Cámara), en cumplimiento del Acto Legislativo 03 de 2023 y de los compromisos derivados del Acuerdo Final de Paz.

De manera particular, la Corte reforzó los alcances de la Jurisdicción Agraria al reiterar que en los concursos para proveer los cargos de jueces y magistrados agrarios deben evaluarse conocimientos relacionados con los derechos fundamentales de las comunidades campesinas, así como la toma de decisiones con enfoques diferencial, territorial y de género.

Además, enfatizó en el deber de la Rama Judicial de garantizar igualdad de oportunidades para mujeres, comunidades étnicas, campesinas y víctimas del conflicto armado en estos procesos de selección.

Sin embargo, declaró inconstitucionales los artículos 4 y 5 del proyecto al considerar que desconocían el principio de unidad de materia por no guardar relación directa con la Jurisdicción Agraria y Rural. Ambos artículos fueron producto de modificaciones incluidas por el Congreso durante el trámite legislativo y su exclusión de la Ley no afecta la naturaleza ni los alcances de la nueva jurisdicción por no ser esenciales para su funcionamiento.

La decisión del alto tribunal constituye un avance trascendental en la implementación del Acuerdo Final de Paz, especialmente del Punto 1 (Reforma Rural Integral) y su puesta en marcha permitirá la instalación de jueces y tribunales especializados con equipos técnicos e interdisciplinarios, con capacidades para ofrecer una justicia adaptada a las realidades del campo y con un enfoque diferencial.

​Un sistema especializado

Con esta decisión la Corte Constitucional reafirma la necesidad de contar con un sistema judicial especializado para resolver los conflictos agrarios y garantizar los derechos de las poblaciones rurales al acceso a la justicia.

Ahora le corresponde al Congreso de la República avanzar con decisión en la aprobación de la ley ordinaria que define las competencias de la Jurisdicción, sistematiza los principios del derecho agrario y crea un procedimiento especial, en consonancia con el mandato constitucional del Acto Legislativo 03 de 2023.

Los ministerios de Justicia y Agricultura reiteraron que la Jurisdicción Agraria y Rural es una herramienta clave para resolver los conflictos relacionados con la tierra y la producción agraria, prevenir nuevas disputas y contribuir a la paz.

El texto ajustado del proyecto será remitido al Congreso de la República para su firma y posterior envío a sanción presidencial.

Huila exportó en bienes no mineros US$624,2 millones en primer semestre, 50 % más

Huila, además de café, exporta también tilapia fresca cuyas ventas en
el primer semestre alcanzaron los US$7,3 millones.
En este periodo uno de los productos exportados por este departamento fueron las achiras: sumaron US$64.525,2.

Entre los 9 departamentos que más peso tienen en la canasta exportadora de bienes No Minero Energéticos de Colombia, se destaca uno porque tuvo el crecimiento más alto en el primer semestre del año.

Se trata de Huila que, si bien representa el 4,9 % de esa canasta, sus ventas externas de productos agropecuarios, agroindustriales e industriales registraron un crecimiento del 50 % en comparación con el primer semestre del año anterior.

En los 6 primeros meses de este año, esa región exportó en bienes No Minero Energéticos US$624,2 millones, frente a US$416,2 millones del año anterior.

El producto que impulsó las ventas externas de este departamento fue el café. Huila exportó entre enero y junio US$589,8 millones del grano y registró un crecimiento del 67,3 %, frente a 2024.

También tuvo buen comportamiento la exportación de tilapia fresca, US%7,3 millones, para un aumento del 10,8 %.

Y las tradicionales achiras, que un año atrás no registraron ventas al mundo, pero en los seis primeros meses de este año sí se exportaron por un valor de US$64.525,2.

Los principales destinos de los bienes huilenses fueron: Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Alemania y Japón.

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