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Médicos veterinarios de la Universidad Nacional de Colombia han atendido más de 100 animales durante incendios en Tolima

Los profesionales de la UNAL han hecho todo lo que está a su alcance para brindar la mejor atención a los animales de las zonas afectadas.
Foto: Erika González Niño, médica veterinaria de la UNAL.

La médica veterinaria Erika González Niño, de la Clínica de Grandes Animales de la UNAL e integrante de este grupo de profesionales, señala que las labores comienzan con una coordinación previa con las comunidades. El equipo se divide en dos grupos de seis para cubrir zonas distintas al mismo tiempo, y en los sectores de más difícil acceso se han transportado a caballo y como sea posible para llevar insumos y medicamentos.


Hasta el momento las jornadas se han realizado en sectores como Contreras, Tomogó Alto, Tomogó Bajo y la vereda La Flor, con un promedio de más de 40 animales por punto que han requerido valoración y manejo médico.
Equipos de médicos veterinarios de la UNAL que acudieron a la zona junto a algunos integrantes de las comunidades locales.
“Muchos de estos animales fueron utilizados para transportar agua y alimento hacia las zonas donde se presentaban estos incendios, convirtiéndose en parte fundamental del esfuerzo de las comunidades para enfrentar esta emergencia”, indica la experta González.

Añade que entre las afectaciones encontradas hay casos de neumonía y otros problemas respiratorios, lesiones en el lomo, deshidratación, alteraciones y daños en los ojos, así como lesiones en la piel.

“A pesar de la magnitud de los incendios y la exposición al humo, al calor y las condiciones ambientales adversas, afortunadamente no hemos encontrado una gran cantidad de animales de producción, especialmente equinos y bovinos, con quemaduras graves”, afirma.

Sin embargo, esto no significa que no haya consecuencias en el corto o mediano plazo, pues la exposición al humo puede producir irritación y lesiones en las vías respiratorias, comprometer los ojos y afectar la condición clínica del animal. Incluso un animal que parezca no tener mayor afectación debe tener evaluación clínica completa y un seguimiento a su evolución.

La atención se ha brindado en distintos sectores del Tolima afectados por los incendios, sin importar la distancia o el tiempo.
La profesional anota que el manejo depende del cuadro de cada animal. A los que llegan deshidratados se les aplica hidratación intravenosa; los casos de conjuntivitis reciben colirios y un tratamiento prolongado que queda a cargo del propietario; y los animales con neumonía, según su gravedad, reciben antibióticos, con instrucciones detalladas para que el dueño continúe el manejo en casa.

Las lesiones en el lomo, frecuentes en mulas y caballos que se usaron para cargar agua durante la emergencia, también llevaron al equipo a hacer un trabajo de sensibilización con las comunidades sobre el uso apropiado de las sillas de montar, pensando no solo en la respuesta inmediata a los incendios sino en el bienestar de estos animales a futuro.

A cada animal se le ha realizado una valoración clínica y el tratamiento que sea necesario en el momento.
Por otro lado, con los bovinos el manejo es más complejo, señala la médica veterinaria González, porque no están acostumbrados a la manipulación humana constante. En varios sectores, además, los animales pertenecen a distintos pequeños productores que comparten un mismo predio arrendado, lo que complica la logística de atención conjunta.

Preocupación por la fauna silvestre

De manera paralela, el equipo especializado en fauna silvestre ha trabajado en la atención de animales que sí resultaron directamente afectados por los incendios, entre ellos zarigüeyas, tortugas y otras especies que requieren valoración, estabilización y, cuando es posible, rehabilitación.

La egresada de la UNAL menciona que la atención a la fauna silvestre suele ser más crítica porque se trata de animales más pequeños, con un metabolismo más acelerado, lo que deja menos margen de tiempo para actuar. Por eso, muchos de los ejemplares que las comunidades encontraban una vez controlado el fuego ya habían muerto.
Hasta el momento, los incendios han afectado cerca de 22.000 hectáreas en el Tolima.
“Desafortunadamente durante estos recorridos también se han encontrado animales que no lograron sobrevivir a los incendios. Esta es una pérdida que muchas veces no podemos cuantificar completamente… nuestra labor como médicos veterinarios va más allá de tratar una herida o administrar un medicamento”, relata.

Añade que la comunidad relata que los cuerpos de bomberos disponibles en la zona han sido pocos, por lo que gran parte de la respuesta dependió de sus propios recursos.

“Es la primera vez que la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNAL atiende una emergencia de incendios de esta magnitud, aunque no es la primera vez que trabaja de la mano de comunidades rurales”.
Algunos animales no presentan tantas quemaduras, pero aun así requieren una evaluación clínica completa para ver posibles consecuencias a corto plazo.
Además de tratar a los animales directamente afectados, el equipo ha realizado jornadas de examen clínico, desparasitación y vitaminización en los sectores visitados, para prevenir enfermedades que puedan aparecer más adelante.

La atención continúa

Los 12 médicos veterinarios de la UNAL estarán en la zona hasta el 25 de agosto, recorriendo las zonas más afectadas por los incendios en el Tolima, brindando valoración y tratamiento clínico, así como jornadas de prevención. Se tiene previsto visitar especialmente el municipio de Ortega y algunas de sus veredas para conocer la situación de los animales allí.

Hay todo tipo de lesiones en los animales, lo cual suscita una valoración específica dependiendo del daño.
Una de las principales preocupaciones es la disponibilidad de alimento para los animales, pues los incendios afectaron grandes hectáreas de potreros y zonas destinadas a la producción. Esto significa que muchas familias tienen dificultades para garantizar la alimentación de sus bovinos, equinos y demás animales.

Así mismo, uno de los vacíos que ha identificado el equipo es la falta de un lugar específico al que remitir casos de grandes animales que requieran un tratamiento más largo o especializado. En esos casos, el seguimiento se hace por contacto directo con el propietario, con recomendaciones adicionales si es necesario. Para fauna silvestre sí existen corporaciones ambientales a las que se puede remitir a los ejemplares una vez estabilizados.

Por último, la médica veterinaria de la UNAL asegura que no se trata solo de terrenos quemados, sino de pérdida de cultivos, árboles frutales y plantaciones de aguacate, que representan una de las principales fuentes de ingreso de la región, por lo que la emergencia no termina cuando se extingue el fuego.

Colombia decreta emergencia económica, social y ecológica

Rescatistas retiran los escombros de un edificio dañado en Cali, Colombia, el 13 de agosto de 2026, tres días después de un terremoto de magnitud 7,4. (Archivo)
 Abelardo de la Espriella, decretó el miércoles (19.08.2026) el estado de emergencia económica, social y ecológica por el terremoto de magnitud 7,4 que devastó el centro-oeste del país el pasado 10 de agosto y que ha dejado a la fecha al menos 314 personas fallecidas.

Mediante un decreto, el cuestionado mandatario declaró la emergencia económica en 15 departamentos y durante un mes, para "conjurar la crisis y evitar la extensión de los efectos del desastre".

Según un nuevo balance oficial, la emergencia deja 314 personas fallecidas en 15 departamentos y 471 municipios del país, en los que hay 262.154 personas damnificadas, mientras otras 4.437 personas han resultado heridas y otras 262 permanecen desaparecidas.

Los daños materiales también son significativos: 30.664 viviendas destruidas, 136.946 averiadas, 302 edificios colapsados y 5.809 inmuebles con daños estructurales.

La emergencia económica es un mecanismo legal para poder canalizar fondos nacionales e internacionales y dinamizar la reconstrucción del país tras el terremoto, el más grave sufrido en Colombia en lo que va de siglo.

Durante la vigencia de la emergencia, el Ejecutivo podrá expedir decretos para adoptar las medidas que considere necesarias "para conjurar la crisis e impedir la extensión de sus efectos", así como realizar las operaciones presupuestales y de crédito público necesarias para ejecutarlas.

La semana pasada, De la Espriella ya había anunciado la declaratoria de la emergencia económica, pero luego se echó para atrás y dijo que su gobierno estaba preparando el decreto para publicarlo esta semana, como lo hizo hoy.

De la Espriella ya había anunciado la creación de un "fondo milagro", destinado a canalizar recursos "para la reconstrucción de hospitales, centros educativos, inmuebles, vías y aeropuertos" afectados por el sismo.

Abelardo de la Espriella explicó que el gobierno está organizando, junto con su equipo económico, medidas de alivio temporal para las familias damnificadas.

Estas incluyen el pago de servicios públicos, subsidios de arrendamiento para quienes perdieron sus viviendas, alivios tributarios y financieros y ayudas económicas para las familias más vulnerables, además de mecanismos de respaldo para comerciantes y pequeños empresarios afectados.

El terremoto tuvo su epicentro el pasado 10 de agosto en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y es considerado una de las mayores tragedias naturales registradas en el país en las últimas décadas.

Sindicato denuncia censura en emergencia por sismo

El Sindicato Colombiano de Periodistas (Síncope) denunció públicamente que el Gobierno de Abelardo de la Espriella censuró datos fundamentales durante la emergencia causada por el terremoto del pasado lunes 10 de agosto, al restringir el acceso a la base de datos de evaluación situacional en tiempo real de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
La plataforma permitía verificar municipio por municipio las cifras del sismo con epicentro en San José del Palmar, vulnerando los derechos de acceso a la información pública garantizados por la Constitución.

El gremio calificó el hecho como «el primer acto de censura a la prensa por parte de Abelardo de la Espriella», ocurrido a menos de una semana de su posesión.

El sindicato relató que la herramienta fue restringida apenas 42 minutos después de que su existencia fuera revelada por el periodista Ronny Suárez Celemín, especializado en salud. Sobre el cierre, Síncope fue enfático: «el cierre de esta fuente constituye una restricción injustificada de información pública, sin que hasta ahora se haya informado razón legal alguna que sustente la decisión».

El comunicado describe la herramienta como una fuente clave para conocer «el número de personas fallecidas, heridas y desaparecidas, familias y personas afectadas, viviendas destruidas y averiadas, así como los daños en vías, centros educativos, centros de salud, aeropuertos y otras infraestructuras».

La exigencia del sindicato

Síncope exigió «a la Ungrd restablecer de inmediato el acceso público al tablero y a la información sobre la evolución de la emergencia, y asegurar el acceso universal, oportuno, actualizado y verificable a la información pública sobre el terremoto».

El sindicato invocó los artículos 20 y 74 de la Constitución colombiana y recordó que esta establece de manera expresa: «No habrá censura».

Finalmente, el gremio expresó su respaldo a los periodistas en terreno: «aplaudimos y abrazamos fraternalmente a nuestros colegas en terreno, varios de ellos afiliados a Síncope, que desde hace ya 72 horas trabajan incansablemente para brindar información confiable a las y los colombianos».

Balance oficial

Mientras la prensa exige transparencia, el director de la Ungrd, David Santiago Tamayo, presentó un desgarrador balance que contabiliza hasta el momento 273 fallecidos en el territorio nacional. Las autoridades reportaron que 250 cuerpos ingresaron a Medicina Legal, 227 fueron identificados y 189 ya se entregaron a sus familiares, registrándose además 97 515 personas afectadas.

Por su parte, la Fiscalía General oficializó 3824 heridos y 377 desaparecidos en las zonas de mayor impacto. Las pérdidas materiales ascienden a 12 584 viviendas totalmente destruidas y más de 74 873 averiadas, sumado al colapso de 172 edificios, 2198 centros educativos y 216 centros de salud.

Frente a la gravedad de los daños, el Ejecutivo activó una mesa geomática junto a la NASA y organismos internacionales, habiendo procesado 166 imágenes satelitales de alta definición para evaluar las afectaciones. Sin embargo, las organizaciones sociales critican que el Gobierno intente monopolizar los reportes oficiales mediante ruedas de prensa centralizadas que limitan la labor periodística en las regiones más golpeadas.

El país está acosado por las llamas

Según la Gobernación del Tolima, ayer en la mañana se contabilizaban 36 incendios activos y más de 10.000 hectáreas afectadas, concentradas principalmente entre los municipios de San Luis y Guamo.

Para contener las llamas, el departamento mantiene desplegados bomberos, organismos de socorro, el Ejército y la Policía, esta última con aeronaves en el terreno. Entretanto, el nuevo director de la UNGRD, David Santiago Tamayo, indicó que están atendiendo la situación.

“Los incendios forestales en Tolima y Quindío se vienen extinguiendo con apoyo de la Fuerza Aeroespacial. Varios ya están extintos y otros están muy cerca de ser controlados (...) Queremos generar un parte de tranquilidad, aunque la prioridad es la atención de la emergencia (del terremoto)”, agregó el funcionario.

Además de San Luis y Guamo, los municipios de Ortega, Melgar, Honda, Chaparral, Carmen de Apicalá, Valle de San Juan y Piedras cuentan con apoyo aéreo. Alvarado, por su parte, permanece bajo declaratoria de calamidad pública, y el resto de municipios del departamento mantiene sus equipos desplegados para enfrentar las emergencias.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), reportó 438 incendios forestales en 191 municipios de 19 departamentos, con una afectación aproximada de 7.200 hectáreas de cobertura vegetal. Cesar, Norte de Santander, Antioquia y Nariño, se encuentran en alerta roja por incendio.


También en Cundinamarca en; San Francisco, Vergara, La Vega y Supatá avanzan, ante la desesperación de los habitantes, varias conflagraciones amenazando cultivos y fauna. Las llamas se acercan a viviendas.


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