El departamento del Vichada continúa posicionándose como el principal productor de marañón del país, al concentrar más del 90 % de la oferta nacional de este cultivo estratégico para el desarrollo agropecuario y la diversificación productiva de la Orinoquía colombiana.
Actualmente, el departamento registra entre 8.200 y 8.500 hectáreas sembradas de marañón, mientras que las proyecciones más recientes del sector estiman una expansión superior a las 20.000 hectáreas en la altillanura, reflejando el crecimiento sostenido de esta cadena productiva y su potencial para impulsar el desarrollo regional.
Con un rendimiento promedio cercano a 2,39 toneladas por hectárea, el marañón se ha consolidado como el segundo cultivo con mayor área sembrada en el Vichada, únicamente superado por la palma de aceite. Su importancia trasciende el ámbito agrícola, convirtiéndose en una fuente de ingresos, empleo y oportunidades para cientos de familias rurales.
A este crecimiento se suma el fortalecimiento de la agroindustria regional. En Puerto Carreño funciona una planta procesadora con capacidad para transformar más de 1.000 toneladas de marañón al año, generando alrededor de 150 empleos formales directos y aportando valor agregado a la producción del departamento.
En el ámbito internacional, el mercado del marañón mueve entre 7.000 y 8.000 millones de dólares anuales, impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos, India y Vietnam, países que exigen estrictos estándares fitosanitarios para el ingreso de productos agrícolas.
El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) protege la sanidad vegetal del cultivo mediante acciones de inspección, vigilancia y control, vigilancia epidemiológica fitosanitaria y certificación para la exportación. Estas acciones permiten mantener la confianza de los mercados internacionales y fortalecer la competitividad del marañón colombiano.
El fortalecimiento de esta cadena productiva refleja el compromiso del Gobierno del Cambio con la transformación del campo colombiano, promoviendo sistemas agrícolas sostenibles, mayor valor agregado para la producción nacional y mejores oportunidades para los productores rurales.

