lunes, marzo 29, 2021

Procuraduría requirió informe sobre acciones ejecutadas contra la explotación sexual infantil y trata de personas en Cartagena


La Procuraduría General de la Nación requirió al alcalde de Cartagena, William Dau Chamatt, un informe sobre las acciones ejecutadas contra la explotación sexual de niños, niñas, adolescentes, mujeres y la trata de personas en la ciudad.

La Procuraduría Provincial de Cartagena realizó la solicitud en desarrollo de una acción preventiva, en la que también pidió información sobre la asignación presupuestal destinada por la administración para atender esa problemática.

El Ministerio Público pidió al alcalde Dau Chamatt detallar los recursos incorporados en el Plan de Desarrollo 2020 – 2023 para impulsar esos programas, en el que discrimine las actividades planeadas, el presupuesto asignado, la ejecución lograda, la población beneficiada y los logros obtenidos hasta el momento.

Finalmente, el órgano de control solicitó información sobre el número de casos registrados entre el 2020 y lo que va corrido del 2021, cuántas personas fueron atendidas por esos hechos y las acciones desplegadas por el municipio.

viernes, marzo 05, 2021

“La dependencia de Colombia a alimentos importados hace que sea muy vulnerable a crisis como la del COVID”

· Colombia importa el 30% de los alimentos que consume.

· 16.429 bogotanos son pequeños y medianos productores del campo.
· En Bogotá, en promedio los alimentos cuentan con tres intermediarios que no agregan valor.

La organización ambientalista Greenpeace publicó un nuevo informe sobre alimentación y sostenibilidad, titulado “Nueva cultura alimentaria”, en el que alerta sobre las principales problemáticas alimentarias del país y de la capital, y propone estrategias para fomentar la soberanía alimentaria. En el documento, la ONG señala la dependencia alimentaria al extranjero, cuando en el mismo país hay producción local y campesina de calidad, y llama a proteger a este sector productivo.

En Colombia se importan cerca de 12 millones de toneladas de alimentos como el maíz, el trigo, y el azúcar de caña (1). Esto significa que el 30% de los alimentos consumidos por los colombianos son importados, es decir, que recorren kilómetros en transportes contaminantes, y se excluye del consumo masivo a alimentos locales, con menos huella ambiental y comercializados y cosechados por productores de las cercanías.

“La dependencia alimentaria de Colombia, y especialmente Bogotá, a alimentos importados es alarmante, más aún en crisis sanitarias como la actual que ponen en primera plana a la vulnerabilidad en las cadenas de abastecimiento”, dijo Tatiana Céspedes, miembro del equipo de campañas de Greenpeace Colombia. “Se conocen 400 especies de plantas nativas comestibles en Colombia, y el 10% de la biodiversidad del mundo está albergada en nuestro país. Además, solo Bogotá cuenta con más de 16 mil productores locales. Colombia tiene una producción rica y abundante de alimentos; sin embargo, tiene una tasa de importación alta. Hoy, en medio de una crisis mundial, ya es de público conocimiento la vulnerabilidad de estas cadenas de suministro. La solución es apostar a lo local”.

Según datos de Greenpeace, la agricultura campesina, familiar y comunitaria juega un papel fundamental en el abastecimiento alimentario de la población global, pero aún faltan medidas que la protejan y potencien. “En Colombia se estima que este tipo de producción provee un 70% de los alimentos que se destinan a los mercados locales y genera un 57% del empleo rural. En Bogotá, abastece el 65% de los alimentos que se consumen en la capital”, dijo Céspedes. Pese a lo anterior, el país está en mora de diseñar políticas públicas y programas específicos para impulsar este modelo de agricultura, que más allá de ser la principal fuente de producción de alimentos, contribuye a la protección de la biodiversidad agrícola, al uso sostenible de los recursos naturales, a la salvaguarda de las tradiciones culturales, a la generación de empleo y a la construcción de tejido social.

Según el informe, en Bogotá hay más de 3 mil familias campesinas productoras de alimentos. Sin embargo, su economía no está protegida: el promedio de intermediarios por los que pasa un alimento antes de entrar a la ciudad es de tres. Esto hace que los costos adicionales sean asumidos por los productores, con precios de compra bajos, y por los consumidores, con incrementos en el precio final.

“Proteger a las familias campesinas, y fomentar la compra de sus productos en la ciudad es una gran deuda en Bogotá. Para lograr vivir en una ciudad sostenible, necesitamos fomentar la soberanía alimentaria: apoyar modelos agrícolas más sustentables que permitan reducir la huella ambiental, la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad”, finalizó Céspedes.

Notas:

1) Según datos de Gómez Dugand, 2019.

2) Según Humboldt, 2019.

miércoles, marzo 03, 2021

Procuraduría pidió condenar al exmagistrado Francisco Javier Ricaurte por 'el cartel de la toga'

La Procuraduría General de la Nación pidió condenar al exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Javier Ricaurte Gómez, por el direccionamiento de procesos judiciales a cambio de dinero, caso conocido como ‘el cartel de la toga’.

Así lo solicitó el Ministerio Público al intervenir en audiencia pública ante el Juez 10 del Circuito con funciones de Conocimiento de Bogotá, en la que pidió proferir sentencia condenatoria contra Ricaurte Gómez por los delitos de concierto para delinquir y cohecho por dar u ofrecer.

En su alegato de conclusión, el representante del Ministerio Público señaló que las pruebas practicadas durante el juicio permitieron concluir más allá de toda duda razonable la responsabilidad del acusado en los hechos objeto de investigación, que consistieron en promover, organizar y dirigir una organización criminal con el fin de cometer delitos indeterminados que afectaron la administración pública.

Igualmente, el órgano de control pidió al juez declarar la prescripción del delito de utilización indebida de información oficial privilegiada.
MLN/jpm |

jueves, febrero 04, 2021

El fin del mundo en Colombia: el engaño de una secta en tiempos de pandemia

DW.- Vendieron o regalaron sus pertenencias, ayunaron un mes y se encerraron a esperar el fin del mundo que debía tener lugar el pasado 28 de enero. La fecha, que ya había sido pospuesta una vez, pasó y los miembros de la secta neopentecostal Ministerio Berea en Barranquilla y el poblado rural de Isabel López, del municipio de Sabanalarga, se encontraron con tres realidades terrenales: el mundo no se acabó, el pastor desapareció y varios miembros en Barranquilla quedaron sin techo.


"A pesar de este episodio en la costa Atlántica, ni en Colombia ni en América Latina los milenarismos son frecuentes”, afirma a DW William Elvis Plata Quezada, profesor de Historia de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien reconoce que si bien existen grupos de sectarios, "son pequeños y no comparables con las fuertes sectas neopentecostales estadounidenses de carácter apocalíptico”.


La iglesia católica de Sabanalarga, Atlántico,
en cuya circunscripción está Isabel López

Milenarismo, un fenómeno raro en América Latina

El fenómeno de los grupos o sectas que declaran "el fin del mundo” es llamado milenarismo, y se refiere originalmente a la creencia en la supuesta "Segunda Venida de Jesucristo” y el establecimiento de su "reino de mil años en el que solo hay paz y concordia”, al grado de que los niños comen al lado de los leones sin riesgo alguno. Plata, doctor en Historia religiosa de la Universidad de Lovaina, destaca que mientras muchos creyentes viven y mueren esperando el fin del mundo, "son pocos los que le ponen fecha”, como lo hizo la iglesia Ministerio Berea, que anunció el cataclismo.

La noticia de que alguien se encierra a esperar el fin del mundo puede causar hilaridad, pero detrás se esconde una tragedia, casi siempre de pobreza. ¿Por qué justo estos creyentes veían el fin ahora? Para el profesor Plata, coordinador del grupo universitario de investigación Sagrado y Profano, hay tres factores influyentes: "Primero, la pobreza. Además, la pandemia está causando estragos económicos que crean gran desesperación e incertidumbre.
 Cuando se pierde el empleo y no hay una perspectiva sobre cuándo y cómo se saldrá de esta crisis, algunos creen en quienes les ofrecen una solución, así sea la de que, si se acaba el mundo, se acaban los problemas.
 Un tercer factor es que algunas sectas pentecostales difunden un rechazo a la modernidad, por lo que muchos interpretan los avances como señales de que, en efecto, el mundo está siendo tomado por el mal y el fin no solo está cerca, sino que tiene fecha en el calendario”, explica Plata Quezada, que estudia la relación de la religión con la política y la sociedad.


El profesor William Elvis Plata Quezada
es historiador e investigador
de religiones y sectas en Colombia y América Latina
Lo trascendental en Isabel López es la falta de agua potable

Las autoridades respetaron la decisión de la secta, pero el Bienestar Familiar, la entidad en Colombia encargada de la protección infantil, sacó de allí a tiempo a los menores, o sea, antes del "fin del mundo”. La única creyente engañada que quiso hablar con DW no pudo hacerlo porque había regalado su celular. 
Pero Giannith Peña, técnico en salud ocupacional de 23 años, habitante de Isabel López, la localidad de unos 3.000 habitantes en donde ocurrió el hecho, conoce a todas las "víctimas” de su pueblo, y expresa a DW lo que muchos en su población piensan: "Son víctimas, porque lo que aquí sucedió fue el engaño de un pastor que vino de Barranquilla a seducirlos”. Peña reconoce que siente algo de vergüenza, y no quiere que su foto aparezca en la prensa, pero más lamenta que su pueblo sea objeto de la burla nacional e internacional con el "engaño” del fin del mundo, cuando "más trascendental es que el agua de Isabel López no se puede tomar, falta un alcantarillado, y que los beneficios de las regalías petroleras por el oleoducto que pasa por el pueblo lleguen hasta todos sus habitantes que necesitan servicios y empleo”.

"Desespero social, fe y un líder carismático” fueron, según el analista William Plata, los elementos que, en definitiva, llevaron a que estas personas en Barranquilla e Isabel López creyeran que la "salvación llegaría con el fin”. Un líder "carismático” como el dueño de la iglesia Ministerio Berea, Gabriel Alberto Ferrer, que hizo uso de técnicas de aislamiento emocional y físico de las familias de sus seguidores para asumir prácticamente el comando sobre ellos: "El declarar a los no miembros o detractores de un grupo religioso como ‘contaminados' o ‘impuros' es una práctica común entre Iglesias evangélicas o neopentecostales”, explica el profesor Plata, quien agrega que la pauta de algunas comunidades religiosas es: "Si usted no está conmigo, está contra mí”. Una postura que encuentra cada vez más fuerza en la vida política de varios países en América Latina con el crecimiento del poder religioso, la radicalización de los partidos y la polarización de las sociedades.

Iglesia presbiteriana Torre Fuerte de Bucaramanga, Colombia.
En América Latina no prospera el fatalismo

A pesar de ello, "el milenarismo, la creencia de que el mundo se acabará pronto, no está anclado en la cultura de los pueblos latinoamericanos”, insiste Plata, así se cite el caso brasileño narrado por Mario Vargas Llosa en la novela La Guerra del Fin del Mundo, publicada en 1981.

El profesor Plata explica que el carácter de los latinoamericanos no es fatalista: "Los colombianos, por ejemplo, no se toman tan en serio la religión. Les sirve para vivir o sobrevivir en este mundo, ignorando el más allá”. Los latinoamericanos, en general, son conocidos por no asumir todo como una "tragedia”; no en vano Colombia lidera a menudo los rankings de los países más felices. ¿Cómo es posible esto, a pesar de tanta violencia y pobreza?

"Así estén tristes, los colombianos no lo dicen; ellos prefieren gozar el día a día porque, a pesar de todo, siguen con vida”, cuenta el científico y prosigue: "Los colombianos prefieren buscar la salida a un problema que aterrarse con su dimensión”, una actitud "útil y resiliente frente a las grandes tragedias que ha sufrido Colombia y que hubieran acabado con otro país”. Y justo esto, concluye el historiador, "evidencia que lo que sucedió con los creyentes de la secta Ministerio Berea no fue un acto de fe por parte de su pastor sino de estafa”.

Los colombianos, según Plata "viven en una alta movilidad religiosa”. Siempre a la búsqueda de "salud, dinero y amor”, se van allá donde creen que los encuentran. Y vaticina: "Si a los creyentes en Barranquilla e Isabel López no les cumplieron con la promesa del fin del mundo, buscarán su felicidad en otra parte”. Según Giannnith Peña, a su pueblo la lección le quedó clara: "No creer en nadie que ofrezca soluciones fáciles, sea de donde sea”.
(er)

miércoles, febrero 03, 2021

Capturado "El Tío" cabecilla de "Los Caravanudos"

La Policía Nacional capturó al cabecilla del grupo delincuencial ‘los caravanudos’ por el delito de concierto para delinquir agravado con fines de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

Los uniformados lograron la captura mediante orden judicial en una residencia dentro de una urbanización ubicada en la comuna 10 de la ciudad de Medellín, de ‘el tío’ de 61 años de edad, quien sería cabecilla de la estructura criminal ‘los caravanudos’ alineado al grupo delincuencial organizado ‘la terraza’.

Después de 19 meses de investigación, se logró la recolección de elementos materiales probatorios que permitieron estructurar el componente jerárquico de la organización y la expedición de 25 órdenes de captura, la acción se realizó contra coordinadores e integrantes de ‘los caravanudos’ con presencia en la comuna 10 de Medellín, en los barrios la Candelaria y San Benito, sectores la Aurora, Titanic y la Paz con Carabobo.

 ‘El tío’ quien tendría una trayectoria criminal de 18 años aproximadamente, ha venido ocultando su actuar delictivo como empresario o comerciante ante la sociedad, sin embargo, dentro de la investigación desarrollada se pudo establecer que tiene el control de la red de estupefacientes al servicio de ‘los caravanudos’. Esta persona, manejaría unas rentas aproximadas de 3.400 millones de pesos mensuales, producto del tráfico de estupefacientes a gran escala.



martes, febrero 02, 2021

Diego Molano, nuevo ministro de Defensa de Colombia

El presidente de Colombia, Iván Duque, designó este martes a Diego Molano como su nuevo ministro de Defensa, tras la muerte por covid-19 de Carlos Holmes Trujillo, quien ocupó ese cargo hasta la semana pasada.


Molano pertenece a Centro Democrático, partido fundado por Álvaro Uribe, y hasta ahora se desempeñaba como director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República.

Luego de una reunión con la cúpula de la Fuerza Pública colombiana, Duque catalogó a Molano como "un gran profesional" que tiene entre sus tareas garantizar la seguridad ciudadana y "enfrentar las estructuras criminales que asesinan líderes, personas en proceso de reincorporación e intimidan poblaciones".


Tras su nombramiento, Molano, quien también fue concejal de Bogotá entre 2016 y 2019, agradeció en su cuenta de Twitter la designación y afirmó que trabajaría "hombro a hombro con cada soldado y policía para garantizar la tranquilidad" de los ciudadanos. "Combatiremos sin tregua a los narcocriminales que amenazan la vida y futuro del país", añadió.

2020, un año marcado por la violencia en Colombia:
las masacres se triplican y los asesinatos de líderes sociales
no cesan

Uno de los principales retos del nuevo ministro es cumplir con la exigencia de proporcionar mayores garantías de seguridad a la población colombiana ante el incremento sostenido de masacres y asesinatos de líderes sociales y exguerrilleros.

En lo que va de año, ha habido nueve masacres y 19 defensores de los derechos humanos han sido ultimados, al igual que seis miembros de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), reporta el Instituto de Estudios para el desarrollo de la Paz (Indepaz). El año pasado cerró con 91 masacres y los homicidios de 310 líderes sociales y de 64 firmantes de la paz, según el registro del mismo organismo.