viernes, marzo 22, 2019

Adaptan potencia de carro eléctrico a la topografía nacional


Agencia de Noticias UN.- Los vehículos eléctricos actuales están diseñados para ambientes seguros y topologías estables, pero muchos lugares del mundo, y particularmente Colombia, presentan variaciones topográficas y condiciones de terreno bastante inestables. De esa idea partió la investigación del ingeniero Freddy Alexander Velandia Vivas, magíster en Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).
Los vehículos eléctricos actuales están diseñados para
ambientes seguros y topologías estables.
Foto- archivo Unimedios.
“Si cuando voy a subir una pendiente el carro exige un mayor gasto energético tengo que ser muy cuidadoso con el consumo de esa energía. Por eso inicialmente se trabajó en incrementar la eficiencia que se tiene en los convertidores actuales para que ese gasto energético sea muy mesurado y se maximice su aprovechamiento”, explica el magíster.
Para responder a este contexto, el investigador diseñó un convertidor de potencia, dispositivo encargado de elevar el voltaje del carro para mantenerlo constante: “por ejemplo los supercapacitores del vehículo eléctrico trabajan con 300 voltios, pero cuando se descargan bajan a 174; la idea del convertidor era tomar esos 174 voltios y mantener siempre 300 voltios a la salida”, explica.
La investigación se favoreció del amplio conocimiento de los japoneses
en carros eléctricos. Foto: Freddy Velandia.
A partir de un trabajo del doctor Wilmar Martínez, egresado de la U.N. y profesor asistente de la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven) y EnergyVille en Bélgica, que consistió en el diseño del sistema eléctrico de un vehículo eléctrico, el investigador Velandia se centró en el convertidor de potencia de dicho carro.
Por eso explica que “analicé cuál era el convertidor más adecuado en términos de eficiencia, es decir que me produjera la menor cantidad de pérdidas y que la densidad de potencia también fuera la más adecuada; esta se refiere a la relación que existe entre la potencia y el volumen, para el caso, en un convertidor.
Parte de la validación experimental de este estudio se llevó a cabo
 en la Universidad de Shimane, en Japón. Foto: Freddy Velandia.
Aunque las tecnologías de almacenamiento actuales son una posible solución para disminuir la problemática del cambio climático, presentan desempeños inferiores comparadas con los sistemas convencionales de energía. Por ejemplo los combustibles fósiles –como la gasolina– proporcionan mayor densidad energética y flexibilidad que la batería más avanzada: 13 kWh/kg frente a 0,16 kWh/kg de las recientes generaciones comerciales de baterías de ion-litio.
Prácticas en Japón
El investigador trabajó particularmente con un convertidor intercalado con acoplamiento magnético, utilizado por las marcas Toyota Mirai (utiliza un convertidor con intercalamiento de fases sin acoplamiento magnético) y Honda Clarity (utiliza un convertidor con intercalamiento y acoplamiento magnético entre dos fases), a las que tuvo acceso gracias a la colaboración del doctor Masayoshi Yamamoto, de la Universidad de Shimane en Japón, en donde el magíster realizó dos prácticas.
Topología propuesta para el convertidor. Foto: Freddy Velandia.
Con la dirección del doctor Camilo Cortés, vicedecano de Investigación y Extensión de la Facultad de Ingeniería de la U.N., a este convertidor se le integró el diseño de una nueva topología de núcleo magnético, el cual integra cuatro fases que logran una adecuada distribución de flujo magnético y su utilización en convertidores intercalados.

El wayuunaiki, una lengua con 600.000 hablantes en riesgo de extinción


CINU Bogotá-Dagoberto Muñoz - Mujer indígena wayúu cose en una localidad de La Guajira, Colombia.


ONU-Carla García.-  "Cuando una lengua muere, muere toda una concepción de civilización, toda una concepción de cultura, de apego a ciertos patrones culturales que son vitales para mantener viva a una sociedad", dice la activista indígena Carmen Ramírez Boscán, del pueblo wayúu de Colombia.
La lengua materna de ese pueblo es el wayuunaiki, que cuenta con 600.000 hablantes y, sin embargo, se considera en riesgo de extinción.
Cuando una lengua muere, muere toda una concepción de civilización
Los wayúu habitan en La Guajira, una península del norte de Colombia colindante con Venezuela, por lo que también se les conoce como guajiros. Su cultura y organización social están fuertemente asociadas a sus principios cosmogónicos y modos de representación mítica.
Al igual que muchas comunidades colombianas, el pueblo wayúu ha sufrido durante décadas los efectos del conflicto armado colombiano, que lo ha obligado a desplazarse, privándolo de medios de vida y acceso a bienes y servicios tan básicos como el agua, la comida y la salud. 

El pueblo wayúu, el más numeroso de Colombia

En 2009, esta situación colocó al wayúu en la lista de pueblos indígenas colombianos en riesgo de extinción, pese a ser el mayor pueblo autóctono y a ser el wayuunaiki la lengua indígena más hablada en Colombia, lamenta Carmen Ramírez Boscán.
“Somos el pueblo indígena más grande y numeroso de Colombia; sin embargo, la Corte Constitucional ha declarado al pueblo wayúu en riesgo de extinción a causa de la guerra interna en Colombia. Esto significa que nuestra lengua está en riesgo de extinción.”
Nuestra lengua está en riesgo de extinción
CINU Bogotá-Dagoberto Muñoz - Una joven wayúu del departamento de La Guajira, en Colombia.
El wayuunaiki, que quiere decir “persona con buen uso del razonamiento”, fue declarado lengua oficial del pueblo wayúu y es a través de ella, que sus hablantes preservan sus tradiciones y valores culturales, explica el Ministerio de Cultura colombiano, y detalla que, para los wayúu, la palabra cantada es fundamental ya que son sus cantos tradicionales los que expresan el ser wayúu.
Ramírez Boscán, cuyo nombre wayúu es Wayunkerra epinayu, lleva más de veinte años luchando por los derechos de las mujeres indígenas de Colombia y del mundo.
La wayúu es una sociedad de estructura matrilineal en la que la mujer es activa e independiente y tiene un papel importante como organizadora en su comunidad. Políticamente, las autoridades femeninas son las que representan a su pueblo en los espacios públicos.
Fundadora de la organización “Fuerza de Mujeres Wayúu”, la lucha de Carmen comprende el respeto a la Madre Tierra, toda vez que constituye el sustento de su pueblo, y, desde luego, abarca la protección de la lengua wayuunaiki.
Este activismo le costó amenazas de muerte que la hicieron salir de su país hace una década para asentarse en Suiza, desde donde continúa defendiendo su causa.
Defensa de la lengua desde la distancia
El alejamiento de su pueblo la hizo añorar aún más la lengua indígena de su comunidad.
“Cuando estuve en Suiza decidí que quería enseñarles a mis hijos mi lengua, pero no tenía con quién hablarla", recuerda.
Además, Carmen se dio cuenta de que no hablaba su lengua con fluidez: “Yo pertenezco a una generación en la que íbamos a la escuela y hablar nuestra lengua estaba prohibido, así que hay una generación de wayuunaiki hablantes que no hablamos perfectamente el idioma porque se nos enseñaba en español”, explica.
Pertenezco a una generación que tenía prohibido hablar su lengua
Esta limitación la llevó a emprender un nuevo camino para promover el wayuunaiki y evitar su extinción, asociándose con un hablante experto y valiéndose de la tecnología moderna.
“Hice una alianza con un amigo. Con él, creamos un canal en YouTube en el que yo puedo no solamente aprender, sino también enseñar la lengua de mi pueblo, la lengua de mis ancestros.”
Carmen considera que el Día de la Lengua Materna y el Año Internacional de las Lenguas Indígenas son ocasiones emblemáticas fundamentales para el reconocimiento de todas estas lenguas porque, “por ejemplo, en Colombia, hay pueblos indígenas en riesgo de extinción a causa de la pérdida de su lengua, a causa de la pérdida de un idioma con el que conservan conocimiento ancestral”, reflexiona.
“En Colombia, así como hay pueblos como el mío, el wayúu, en el que hay 600.000 personas que podemos hablar wayuunaiki, hay también pueblos en los que hay solamente cinco personas que hablan su lengua, lo que significa que están a punto de desaparecer.”
Carmen considera que el mundo entero tiene este año para comprometerse con la conservación de lenguas que están en riesgo de extinción.

Entrevista: ONU Ginebra - Producción: Carla García

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