sábado, diciembre 22, 2018

Exportación de ganado vivo: ¿es necesaria tanta crueldad?


Aunque Colombia es uno de los pocos países latinoamericanos que exporta ganado vivo, la mayoría de los colombianos desconoce la pesadilla que deben vivir los animales durante el viaje.

 Exportación de ganado de pie de Colombia al Líbano.
Foto - Ministerio de Agricultura y desarrollo rural
Luis C. Sarmiento Martínez*


Una pesadilla desconocida

¿Sabía usted que solo en 2017 Colombia exportó más de 83.000 bovinos vivos a Medio Oriente para ser “sacrificados” por su carne?
A bordo de esos “barcos de la muerte”, los animales viven una pesadilla inimaginable para muchos: en barcos deteriorados o pobremente adecuados para el transporte de ganado, los animales deben pasar semanas enteras en el mar, soportando condiciones climáticas extremas, hacinados y con altos niveles de suciedad acumulada, hasta el punto en que algunos mueren cubiertos por sus mismas heces. Esta práctica no solo sucede desde Suramérica hacia Oriente Medio, sino también desde Australia y Europa hacia este mismo destino y otros países como Israel. 
A temperaturas altísimas, sin poder recostarse adecuadamente ni alcanzar los comederos o bebederos, los bruscos movimientos del barco y la inestabilidad producen accidentes permanentes: los animales que no acaban muertos llegan enfermos, fracturados y estresados.
En barcos transportadores desde Australia se han documentado casos de partos que suceden inesperadamente durante el viaje, sin que existan las condiciones para parir ni para atender a los recién nacidos.
Pero el maltrato no acaba con el viaje. Infortunadamente, luego de que el barco llega a su destino el sufrimiento continúa para los animales. Con la crisis económica que desde hace años afronta Venezuela, el vecino país dejó de importar nuestro ganado y Colombia debió buscar nuevos destinos para sus animales. Ahora Colombia exporta ganado “en pie” a Líbano, Jordania, Vietnam, Egipto, Irak, entre otros.
La mayoría de los países importadores en Oriente Medio no tienen leyes de protección o bienestar animal, y como estos animales son destinados a la faena, el trato brindado para el sacrificio es extremadamente cruel.
Los ganaderos se sienten orgullosos diciendo que las exportaciones de ganado vivo están en aumento y que eso representará un importante ingreso para el país. 
Estos procedimientos son comunes y se presentan en gran parte de los mataderos de los países importadores, con contadas excepciones. Este trato está lejos de seguir los conceptos del Corán. Entre los actos de crueldad identificados está punzar los ojos con cuchillos, retorcer las colas para controlar a los toros, cortar los tendones para someter a los animales, entre otros procedimientos prohibidos en muchos países por atentar contra el bienestar animal. Adicionalmente, los animales ven y sienten cómo se faenan sus compañeros. 
Los ganaderos se sienten orgullosos diciendo que las exportaciones de ganado vivo están en aumento y que eso representará un importante ingreso para el país. Infortunadamente al exportar los animales enteros, también se exporta el valor agregado del animal y se pierden ingresos y empleos en el país. Pero en Colombia son muy pocos los que conocen la crueldad que deben vivir los animales que son exportados vivos.
La ONG Animals International ha documentado de forma encubierta la manera en que los animales exportados por mar terminan sus días. Algunos ex funcionarios de los “barcos de la muerte” que transportan el ganado han decidido contar lo que sucede “puertas adentro”, cuando ninguna autoridad vigila lo que les sucede a los animales.
En Australia y Europa algunas organizaciones han difundido imágenes que muestran la crueldad de las exportaciones “en pie” y se ha formado un movimiento cada vez más grande que se manifiesta en contra de estas prácticas y que presiona a sus gobiernos para que les pongan fin.
En Brasil, a principios de 2018, un juez federal suspendió la exportación de ganado vivo luego de conocer las condiciones en las que son embarcados los animales. De acuerdo con la decisión, las exportaciones solo podrían ser reanudadas cuando se garantice un trato adecuado, pero dos días después se continuó con el proceso.
Pero en Colombia todavía estamos lejos de tomar medidas similares para detener esta pesadilla.

Riqueza manchada de sangre

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) cuenta con distintos manuales con recomendaciones para el trato adecuado de los animales de los países miembro. Los tres países latinoamericanos que actualmente exportan ganado vivo (Colombia, Uruguay y Brasil) son miembros de esa organización.
En teoría, estos países deben acatar las recomendaciones de la OIE. Pero en realidad, todos los involucrados se limpian las manos y los animales exportados quedan en el limbo. El Código de Transporte de Animales por Vía Marítima de la OIE establece de forma muy general que:
1. Tanto los exportadores como los importadores “son responsables del estado general de sanidad de los animales y de su aptitud física para el viaje, así como de su bienestar general durante el viaje”.
2. Y que “los exportadores son responsables de la organización, ejecución y conclusión del viaje”.
Sin embargo, los países exportadores se limitan a decir que su responsabilidad termina cuando los animales salen del puerto y, como se anticipó, por lo general los países importadores no cuentan con leyes de protección animal. Al final, unos pocos se enriquecen a costa del sufrimiento de miles de animales.

¿Por qué seguimos exportando ganado vivo?