jueves, octubre 18, 2018

El movimiento estudiantil lucha por sus derechos




La multitudinaria marcha por la educación dejó un mensaje contundente para el nuevo gobierno. Estas son las cifras financieras que demuestran la urgencia de una solución concertada para salvar a las universidades públicas.
Ángel Pérez Martínez*
Una marcha multitudinaria
Este miércoles 10 de octubre Colombia constató de nuevo la capacidad de movilización de los estudiantes universitarios y de las fuerzas sociales que los acompañan. El movimiento busca garantizar los recursos para el funcionamiento de las universidades públicas, donde están matriculados 690.000 estudiantes, en lo que resta de 2018 y durante el próximo año.
Los estudiantes también solicitan una reforma sustantiva de la Ley 30 de 1992 que estableció el régimen de transferencias para las universidades oficiales. Como consecuencia de esta reglamentación, durante los últimos 25 años el presupuesto para las universidades públicas se ha mantenido prácticamente constante en términos reales, porque este presupuesto se reajusta apenas con el índice de inflación anual.
Y lo anterior por supuesto implica un déficit acumulado y creciente, en tanto las universidades han expandido su matrícula, han elevado la calidad de la docencia y han emprendido nuevas tareas de investigación y extensión de servicios a la comunidad.
¡Presente!
Marchas Estudiantiles Foto: Twitter Julio Navarro @jualnado
Nadie puede tener dudas: los universitarios no son adolescentes sino jóvenes vale decir, son sujetos políticos que viven dentro de un entorno que disfrutan o padecen de acuerdo con sus circunstancias particulares.
La posibilidad de acceder a un sistema educativo oficial de calidad es simplemente decisiva para la vida de los jóvenes de pocos recursos. La educación pública es su oportunidad para acceder al mercado laboral y escapar de la pobreza, para desarrollar un mayor sentido crítico, para elevar la calidad de su participación política y para ejercer sus derechos y deberes ciudadanos.
Cuando el país y las causas sociales los necesitan, los estudiantes siempre han estado presentes.
La organización y el desarrollo histórico del movimiento estudiantil en Colombia han sido pendulares y han dependido sobre todo de las universidades públicas. Durante años pareció que no existía un movimiento estudiantil, y sin embargo puede decirse que cuando el país y las causas sociales los necesitan, los estudiantes siempre han estado presentes.
Cito tres eventos que recuerdan el compromiso del movimiento estudiantil con las grandes causas del país:
1.   La lucha de los estudiantes contra el gobierno dictatorial en 1954, cuando fueron asesinados 13 de ellos, incluyendo un joven llamado Uriel Gutiérrez.
2.   La Constitución del 91 fue promovida por un grupo de jóvenes, la mayoría universitarios, que se pronunciaron contra “los vicios de la clase política” y exigieron tanto la modernización y ampliación de la democracia colombiana como el fortalecimiento del Estado social de derecho.
3.   En 2011, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) encabezó un proceso de movilización exitoso contra el proyecto de Reforma a la Educación Superior presentado por el gobierno Santos al Congreso Nacional.
El movimiento estudiantil de 2018 es quizás menos monolítico que el de la MANE en 2011. La lucha actual se concentra en obtener más recursos para las universidades públicas. Y aunque podría pensarse que eso de alguna manera excluye a los estudiantes de universidades privadas, los medios cubrieron también su participación masiva.
Eso sí: como había ocurrido pocas veces, los estudiantes fueron acompañaron por los rectores que a través del Sistema Universitario Estatal (SUE) han canalizado sus legítimos reclamos y han suministrado información sobre las necesidades reales de las universidades.  
Marchas Estudiantiles Foto: Twitter Julio Navarro @jualnado
Una exigencia legítima
La movilización de los estudiantes universitarios y de los docentes de educación básica y media ha permitido que los colombianos constaten la existencia de una deuda histórica con la educación de los menos favorecidos.
La educación pública no ha sido un pilar del desarrollo nacional y menos del interés de su clase dirigente. Históricamente hemos gastado poco en educación superior, menos del 1 por ciento anual del PIB, a pesar de los progresos evidentes en las coberturas y en la calidad de las universidades públicas.