miércoles, junio 20, 2018

Los retos ambientales del próximo gobierno


El cuidado del medio ambiente es una urgencia del mundo y un asunto vital para Colombia. Por eso el presidente electo, que poco habló sobre el tema, debe ahondar desde ahora en la preguntas y en cómo irá a responderlas. 

Ernesto Guhl Nannetti*

Derrame de petróleo - Foto: CORPONOR 
 Puntos clave
A principios de este año publiqué un artículo donde enumeré los retos más urgentes que Colombia debería abordar en materia de sostenibilidad. Los cinco principales son:
  • transición energética;
  • La ocupación del espacio y el uso del suelo;
  • Los La conflictos centro – periferia:
  • La ciencia y la tecnología, y
  • La conservación
Transcurridos apenas cinco meses han surgido nuevos problemas que generan aún más incertidumbre en materia ambiental. Ahora que Colombia ha escogido su nuevo presidente, es de vital importancia que el gobierno atienda esos asuntos con toda decisión.  

Transición energética

En esta materia Colombia enfrenta la catástrofe de Hidroituango que, además de presentar enormes riesgos sociales y ecológicos, reduce la disponibilidad de energía eléctrica y amenaza el desarrollo económico del país. El proyecto hidroeléctrico más grande de Colombia debería comenzar a funcionar en diciembre de este año y abastecer paulatinamente la demanda nacional hasta 2024. Sin embargo, las fallas presentadas sugieren que esta meta no será cumplida e inclusive, pronostican un apagón hacia 2021 o 2022.  
Pese a ser crítica, esta situación le ofrece a Colombia un escenario excepcional para acelerar el desarrollo de fuentes energéticas limpias y renovables. Para lograrlo sería necesario adelantar estudios que aseguren una canasta de generación eléctrica segura que aproveche las fortalezas naturales del territorio nacional (como la alta radiación solar) y disminuya los riesgos del cambio climático.
Además de tener un menor impacto ambiental, las fuentes energéticas renovables permitirán idear soluciones descentralizadas acordes con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París.

Planificación territorial

Se estima que hacía el año 2050, el 86 por ciento de la población colombiana se concentrará en las ciudades: 70 de más de 100.000 habitantes y 7 de más de un millón. Además de que el sistema actual de administración territorial no es capaz de manejar poblaciones de tal magnitud, se ha acelerado la aparición de territorios insostenibles como Bogotá, ciudad que actualmente presenta los índices más altos de riesgo frente al cambio climático.
Medio ambiente constituye un factor esencial para el desarrollo sostenible integral y, por tanto, para garantizar la paz “estable y duradera”.
La planificación territorial vigente ignora que las ciudades se ubican en una unidad espacial con componentes rurales y urbanos interdependientes, basados en el intercambio de servicios socioecositémicos indispensables para la vida, el progreso y la generación de impactos ambientales concentrados.   
El nuevo gobierno debería aprovechar la formulación de los nuevos POT para redefinir los lineamientos de ocupación y uso del suelo, distanciándose de la visión municipalista y urbana que los ha caracterizado. Sólo así propiciaría la construcción de visiones regionales compartidas que respondan a las diversas realidades socio-ambientales que conforman el territorio nacional. Esto impulsaría formas diferenciadas de desarrollo y ocupación del espacio que permitirían que Colombia se convierta en un conjunto armónico de territorios sostenibles.

Posconflicto

Pese a los múltiples inconvenientes que ha tenido el desarrollo de los Acuerdos de Paz, se han logrado avances irreversibles que deberán tener continuidad bajo los tres gobiernos que le siguen al actual.
Sorprendentemente, al medio ambiente no se le ha otorgado un papel relevante en el proceso de “implementación” de los acuerdos. Con esto se desconoce que el medio ambiente constituye un factor esencial para el desarrollo sostenible integral y, por tanto, para garantizar la paz “estable y duradera”.
Durante el posconflicto, será necesario reconocer el doble papel protagónico de las variables ambientales: por un lado, como originadoras de violencia, y por otro, como instrumentos fundamentales para consolidar la paz. 
Algunas de estas variables son la destrucción de los ecosistemas, la contaminación del agua en sectores urbanos y rurales, la baja calidad del aire en las ciudades, la destrucción y contaminación del suelo y la distribución de las tierras. Todas ellas afectan profundamente la calidad de vida de la población colombiana, pues históricamente han reforzado los niveles de desigualdad. 
Estudios adelantados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han advertido que la mala administración ambiental podría tener efectos sumamente nocivos para el posconflicto colombiano. En esta misma línea, un estudio reciente1 analiza los impactos del conflicto sobre las variables ambientales en diversos países de América Latina, África y Europa mostrando que, pese a las grandes diferencias naturales y sociales  entre ellos, todos presentaron situaciones comunes como: