viernes, marzo 23, 2018

Elecciones del 11 de marzo: fallas e irregularidades

Tarjetones insuficientes, falta de pedagogía electoral y campañas poco exitosas: lo que nos dejó el domingo 11

 Clara Rocío Rodríguez*

La improvisación, las fallas en la logística, las sospechas de fraude, la violación eventual del secreto del voto, los votos anulados por no entender el tarjetón, la repetición de las elecciones entre los indígenas…¿Cómo evitar estos problemas?

Democracia en problemas

Muchos analistas y muchos ciudadanos piensan que las elecciones son el corazón de la democracia.
Y tienen razón. A través de las urnas la gente escoge a quienes tomarán las decisiones en nombre de la sociedad. Tan importantes son las elecciones que si ellas no existen o si están amañadas nos encontramos frente un régimen autoritario donde no existe la democracia ni la representación de la ciudadanía.
El caso actual de Colombia es diferente: las elecciones funcionan de manera regular y son el mecanismo reconocido para elegir a los altos funcionarios, pero las fallas e irregularidades de diverso tipo siguen siendo constantes.
Esta situación da fuerza a los argumentos de quienes se oponen a la democracia o la descalifican como un simple “formalismo”, socavando con eso la legitimidad y credibilidad de los políticos, los partidos, el Congreso, los altos funcionarios del gobierno y la propia autoridad electoral.
Estas fallas no se limitan a la violencia o al fraude electoral sino que incluyen problemas tocantes a la organización, la logística, las reglas de juego y la posibilidad de participación de los ciudadanos. Algunos hechos ocurridos durante las elecciones del pasado 11 de marzo son ejemplos de lo anterior.

Problema logístico y de planeación 
Elecciones.  Foto-  Alcaldía Mayor de Bogotá
En la “Gran Consulta por Colombia” y la “Consulta de Inclusión Social por la Paz” se estaban poniendo en juego varios asuntos:
·         La realización de consultas interpartidistas y la posibilidad de conformar alianzas entre fuerzas políticas.
·         La elección de los candidatos presidenciales ubicados al extremo del espectro derecha – izquierda, con posturas claramente diferentes.
·         La definición del peso real de los candidatos como un indicador de sus posibilidades de pasar a la segunda vuelta.
·         La reconfiguración del mapa de competidores, incluyendo la escogencia de los candidatos a la Vicepresidencia.
Ante este panorama el electorado acudió a las urnas solo para encontrarse con que no existían tarjetones para marcar su voto. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), las denuncias empezaron a llegar a las 11:45 a.m. El problema no fue del todo resuelto y lo que vino a continuación fue todo un espectáculo – de improvisación-.
·         Las instrucciones fueron contradictorias: que se podía fotocopiar el tarjetón, que este debía ir firmado por los jurados, que lo valdrían sin la firma, etc.
·         Tanto el Registrador Nacional como el gobierno intentaron evadir la responsabilidad, discutiendo si fueron o no suficientes los recursos destinados a las consultas, mientras que se planteó la imposibilidad de reunión por parte del Consejo Nacional Electoral.
·         Las indicaciones en los puestos de votación no fueron claras, de manera que pudieron presentarse situaciones irregulares que no solo involucraron a la consulta de derecha sino también a la otra consulta.
Los dos candidatos ganadores y otras figuras públicas destacadas se pronunciaron con más o menos dureza sobre estos indudables desaciertos.
Esta situación fortalece los argumentos de quienes se oponen a los procesos democráticos.
Si bien el problema se vivió solo en algunas mesas de las ciudades principales, es sabido que la Registraduría imprimió 15 millones de tarjetones por cada consulta, cuando el Censo Electoral ronda los 36 millones de votantes potenciales. Esto implicaba el riesgo de que en muchas mesas faltaran los tarjetones, pero nadie tomó las precauciones para atender esa escasez: qué debían hacer los jurados, cómo tendrán que actuar los delegados de la Registraduría, qué ocurriría con los pasos siguientes en el proceso delicado de contabilización, totalización y difusión de los resultados.
Pero esa no fue la falla principal de la organización de las consultas.

La violación del secreto del voto

Nuevo Representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia

ONU Derechos Humanos anuncia que el nuevo Representante del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia es Alberto Brunori y fue acreditado por el Gobierno colombiano

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos agradece al Gobierno colombiano por la rápida acreditación dada hoy al señor Alberto Brunori como nuevo Representante del Alto Comisionado en el país.
 
La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos también expresa su agradecimiento a las defensoras y defensores de derechos humanos por su incansable trabajo por los derechos de todas las personas y por su apoyo a la Oficina. Hacemos un reconocimiento a las defensoras y defensores tanto de la sociedad civil como del Estado.

Todd Howland
Todd Howland, el Representante saliente, agradece a: todos los sectores políticos; a pueblos étnicos: Indígenas, Afrocolombianos, Negros, Palenqueros, Raizales y Rom; a comunidades campesinas; a integrantes de movimientos sociales y de ONG de derechos humanos; a activistas que luchan por los derechos de las mujeres, de las niñas y los niños y de las personas con discapacidad; a las organizaciones ambientales; a la población LGBTI; a los colectivos de jóvenes; a las iglesias; a los empresarios; a los consumidores conscientes; a periodistas; a académicos; a las autoridades gubernamentales y estatales; a la Procuraduría, a la Defensoría y a los Personeros; a sectores urbanos; y a la comunidad internacional por su colaboración con la Oficina durante su periodo en Colombia, y espera que profundicen su compromiso por los derechos humanos con el nuevo Representante.