jueves, junio 08, 2017

CHANDASMA, de los productores de VIRUS TROPICAL, buscará aliados en ANNECY como parte de los MIFA Pitches.

CHANDASMA, de los mismos productores de VIRUS TROPICAL (Estreno 2018), buscará nuevos aliados en ANNECY como parte de los MIFA Pitches.


lbv.- El proyecto en desarrollo producido por Timbo Estudio, compañía productora que en 2018 estrenará Virus tropical, hará parte de los pitches del Mercado Internacional de Cine de Animación – MIFA – que se llevará a cabo como parte de las actividades del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, el evento más importante para este lenguaje en el mundo entero.
Cuando Renata se ve obligada a irse a vivir con su gruñona Tía Eva, se embarcará sin saberlo en la aventura de su vida, pues allá conocerá a Chandasma, un perro callejero que se ha convertido en un fantasma y ha perdido sus memorias, pero ha recibido a cambio poderes increíbles.
Esta es la historia colombiana, escrita y dirigida por David Mauricio Restrepo y producida por Carolina Barrera, que se presentará ante los numerosos agentes de venta, productores, distribuidores y demás profesionales que harán parte del Mercado Internacional de Cine de Animación –MIFA -, que este año tendrá lugar desde el 13 hasta el 16 de junio en la ciudad francesa.

La película, que se encuentra en desarrollo, se presentará en los MIFA Pitches en la categoría de película de ficción, siendo la única representación colombiana y latinoamericana de esta categoría. En MIFA participaran alrededor de 370 compradores y distribuidores de todos los países del mundo, que compartirán con cerca de 2800 profesionales acreditados y que en total, representarán a 68 países del mundo entero.  Estas cifras hablan por sí solas de la importancia de este espacio, que hará parte de la edición 2017 del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, el más importante para el lenguaje animado en el mundo entero.

Condenado Antonio Nel Zúñiga Caballero socio de Urapalma por desplazamiento y despojo de tierras.

La Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín (Antioquia) condenó al empresario de palma de la región del Bajo Atrato chocoano, Antonio Nel Zúñiga Caballero, a 10 años de prisión y la multa de 2.683 salarios mínimos mensuales vigentes, por los delitos de concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado e invasión de áreas de especial importancia ecológica.




La decisión fue tomada tras resolver la apelación que presentó al Fiscalía General de la Nación contra la sentencia proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado que en 2014 que lo había condenado solo por el cargo de invasión de áreas de especial importancia ecológica en la región de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó.

Al realizar el análisis para dosificar la pena a imponer, el Tribunal Superior de Medellín aseguró que: “la multiplicidad de victimas generados por los desplazamientos, el despojo de tierras y bienes promovido por la ilegal asociación conformada por estructuras paramilitares que actuaron en connivencia con empresarios de palma como el acusado, cuya estela de violencia evidencia el daño real irrogado a estas comunidades, a su tejido social y el menoscabo de la institucionalidad y la democracia en las regiones afectadas por el fenómeno analizado en este proveído”.

El rol de las empresas en el conflicto de Colombia no puede ser ignorado.

AQ.- A medida que el país enfrenta décadas de violencia, los funcionarios corporativos de empresas como Chiquita también deben ser responsables.

POR TYLER GIANNINI, MACKENNAN GRAZIANO Y KELSEY JOST-CREEGAN*





Dominio Público / Pixabay
AQ.- Cuando el presidente colombiano Juan Manuel Santos se reunió con el presidente Donald Trump en Washington, DC, el debate sobre la implementación colombiana del acuerdo de paz tomó el asiento trasero a otros temas, incluyendo la importancia de la cooperación económica continua.

"Somos y deseamos seguir siendo el mejor destino en América Latina para los negocios estadounidenses", comentó Santos en una conferencia de prensa conjunta.

En Colombia, sin embargo, las perspectivas de conflicto y de negocios han estado históricamente entrelazadas, y para que la paz y la cooperación económica progresen, el legado de los negocios de los Estados Unidos para alimentar el conflicto de décadas, debe ser abordado.
 Chiquita Brands International es un buen ejemplo. La empresa admitió haber pagado 1,7 millones de dólares entre 1997 y 2004 al grupo paramilitar colombiano de derecha Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), famoso por los brutales ataques contra civiles de la época. Hoy, como Colombia trabaja para asegurar una paz duradera, es importante responsabilizar no sólo a quienes dispararon las balas, sino también a quienes ayudaron a pagar por ellas.

Aunque Chiquita como entidad corporativa se declaró culpable de financiar a las AUC en 2007, diez años más tarde, ni un solo funcionario corporativo ha sido acusado ni procesado, ni en los Estados Unidos ni en Colombia. Tanto el acuerdo de súplica como los documentos internos de la compañía obtenidos por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington revelan que funcionarios corporativos de alto nivel diseñaron e implementaron esquemas de contabilidad complejos para Chiquita, con el propósito de oscurecer más de 100 pagos a la organización paramilitar.
 Año tras año, pago tras pago, la evidencia muestra que los funcionarios corporativos tomaron decisiones para proteger sus intereses y continuar financiando ilegalmente a las AUC, sin embargo ninguno de ellos ha sido considerado responsable.