martes, octubre 18, 2016

Fondo Nacional del Ahorro incurrió en sobrecostos de $35.937 millones en adquisición de su nueva sede, concluye la Contraloría

  • Según un avalúo comercial retrospectivo realizado por el IGAC, a solicitud de la CGR, a la fecha de su adquisición (2012) el valor real del inmueble comprado por el FNA era $34.775 millones.
  • El precio total de compra (por el terreno y construcción, sin incluir traslado tecnológico y mobiliario) ascendió a la suma de $70.713 millones. El detrimento patrimonial surge de la diferencia entre esta cifra y la que arrojó el estudio del IGAC.
  • La operación se hizo con base en un avalúo que el Fondo contrató con la firma Valor S.A., donde se estimó que el edificio, que era propiedad de la empresa Siemens, costaba $79.268 millones.
  • Para la Contraloría este avalúo comercial presentó notorias deficiencias: no se hizo un verdadero estudio de las condiciones de mercado y del valor del metro cuadrado de oficinas en la zona.
  • No hubo un adecuado procedimiento para establecer un precio de referencia comparable y se presentaron inconsistencias en la muestra de mercado inmobiliario que consultó la firma avaluadora.
  • Además, el valor de este avalúo resulto ostensiblemente  mayor frente a otros que solicitó posteriormente el FNA.





La Contraloría General de la República determinó un hallazgo con presunta incidencia fiscal por la suma de $35.937 millones de pesos en el Fondo Nacional del Ahorro (FNA), originado por sobrecostos en la adquisición del inmueble donde actualmente funciona esta entidad.

La consulta minera en Ibagué: una pelea por la democracia


Pese a las dificultades que ha enfrentado, esta iniciativa pone sobre el tapete dos cuestiones esenciales para el futuro de todos nosotros: el poder del municipio y el poder de la ciudadanía. La Corte acaba de abrirnos el camino. Cecilia Correa Valdés*

Pelea desigual

razonpublica.com -Escrito por Cecilia Correa.- "A mí me eligieron para defender este territorio, nuestro territorio. Y es lo que voy a hacer". Con esta rotunda afirmación, el alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, empezó a abanderar una de las más importantes discusiones en temas ambientales de los últimos tiempos: la autonomía de los territorios frente a la explotación de su subsuelo.




 Su causa ha sido la posiblidad de que se les consulte a los tolimenses la aprobación o rechazo de la mina La Colosa, que empezó actividades en Cajamarca, un municipio vecino de Ibagué.

Como dicen en el Tolima, se trata de una “lucha de tigre con burro amarrado”, donde las múltiples y organizadas rayas del tigre representan los intereses de un país centralizado alrededor del poder de unos pocos que han repartido dádivas por doquier.

Sin embargo los tiempos cambian, las nuevas formas de feudalismo van desapareciendo y los hombres y mujeres de Ibagué han empezado a asumir este reto como una defensa de la vida. La vida que necesita agua limpia y abundante, y que vale más que el oro.

Algunos tratan de desestimar este compromiso de los ibaguereños diciendo que la mina está situada en otro municipio. Pero como muchos sabemos, el efecto nocivo de los químicos de la actividad minera, de una u otra forma, irán a dar a los ríos de los que Ibagué toma el agua para su consumo. Entonces, este es sin duda un problema de Ibagué.